Seguros de ahorro vs. Depósitos: ¿Cuál es mejor para ti?

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Depósitos frente a seguros de ahorro

¿Seguros de ahorro o depósitos? Cuando se trata de ahorro conservador hay un producto que destaca en la mente sobre el resto: los depósitos.

Sin embargo, un plazo fijo no es la única alternativa para quienes buscan seguridad para sus ahorros. Precisamente hay un producto cuyo nombre ya cubre esa premisa, los seguros de ahorro. Comparamos las dos opciones para que puedas decidir dónde invertir tus ahorros si primas la garantía de recuperar tu dinero frente a la rentabilidad. Además, si quieres encontrar los mejores seguros de ahorro o los mejores depósitos puedes echar un vistazo a nuestros escaparates de seguros y depósitos. 

¿No sabes cómo hacerlo? En estos casos, la mejor opción puede ser acudir a un asesor financiero que te ayude con tus finanzas y te oriente sobre la forma que más te conviene para rentabilizar tu plan de pensiones. 

 

Seguros de ahorro vs depósitos: lo básico

Antes de plantearte si invertir en un seguro de ahorro o en un depósito es importante que tengas claro cómo funciona cada uno de ellos. Es fácil que sepas qué es un depósito, como también que tengas alguna duda sobre los seguros de ahorro.

Los seguros de ahorro más sencillos funcionan de la siguiente manera (muy parecida a un depósito clásico): el ahorrador deposita una cantidad de partida o va haciendo una serie de aportaciones periódicas a modo de hucha y éste capital va generando un rendimiento que puede estar o no garantizado (en los seguros más conservadores hay siempre un interés técnico garantizado).

  • Qué es un depósito. Empecemos por lo más fácil. Un plazo fijo es uno de los productos de ahorro más básicos. De forma muy resumida, es un préstamo que le haces al banco, donde dejarás tu dinero depositado por un tiempo determinado y a cambio de una rentabilidad concreta que se pacta de antemano.
  • Qué es un seguro de ahorro. Como su propio nombre indica, es un seguro que sirve para ahorrar y que se estructuran a través de un seguro da vida. De hecho, son en realidad seguros de vida-ahorro. Existen varios tipos de seguros de ahorro con diferentes perfiles de riesgo y funcionamiento.

Así, un depósito un préstamo al banco por un tiempo a cambio de una rentabilidad y un seguro de ahorro puede ser eso mismo o una herramienta de ahorro e inversión enfocada más a largo plazo, dependiendo del tipo que lijas.

Diferencias entre los seguros de ahorro y los depósitos

Como ocurría con en el análisis de los depósitos frente a los fondos de inversión, seguros de ahorro y plazos fijos son productos distintos. Para poder elegir entre un seguro de vida-ahorro y un depósito debes conocer las 8 cosas que los diferencian:

Liquidez. La liquidez del seguro de ahorro puede y ser total. Algunos seguros de ahorro establecen periodos en los que no se puede acceder al capital acumulado o penalizaciones si se retiran antes de tiempo, especialmente a largo plazo. Por el contrario, otros optan por bonificar la permanencia con aportaciones adicionales por parte de la aseguradora. En cualquier caso, lo normal con un seguro de ahorro es que puedas acceder a tu dinero en cualquier momento (deberías preguntar siempre por esto antes de contratar). ¿Y los depósitos? Ocurre exactamente lo mismo, aunque aquí las penalizaciones por retirada anticipada son la norma y no la excepción.

Plazo de la inversión. Los seguros de ahorro son un producto pensado para el largo plazo. De hecho, muchos establecen periodos de inversión y ahorro de más de 30 años y otros ni siquiera contemplan un horizonte concreto, como ocurre con los PIAS y Unit Linked de largo plazo. El plazo de los depósitos es fijo y se conoce de antemano. Lo normal es que se sitúe entre los 6 y los 24 meses en los depósitos más simples. Con los depósitos estructurados este plazo puede llegar hasta los 5 años.

Garantía y seguridad. Tanto los depósitos como los seguros de ahorro pueden ser productos garantizados en términos de inversión. En un depósito recuperarás siempre la inversión inicial. Con un seguro de ahorro dependerá del tipo de seguro que contrates, aunque los más conservadores están pensados para que así sea A partir de ahí está también seguridad de la entidad. En los seguros de ahorro el capital está garantizado por el Consorcio de Compensación de Seguros, que establece los mecanismos para devolver el dinero a los ahorradores, aunque sin cantidades cubiertas en concreto (eso sí, la regulación de las aseguradoras es más estricta que la de los bancos). Con un depósito, el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) se encarga de asegurar hasta 100.000 euros por usuario y banco, tanto para depósitos como para cuentas bancarias.

Rentabilidad. La rentabilidad de un seguro de ahorro dependerá del tipo que contrates. Y es que hay seguros de ahorro para todos los gustos, como los Unit Linked que están directamente pensados para la inversión. Sin embargo, si nos referimos a los más conservadores, su rentabilidad está en línea con la de los depósitos. Es decir, limitada tanto por los actuales tipos de interés como por el riesgo que asumes con ellos.

Aportaciones. En un depósito al uso, pones un dinero de partida y obtienes una rentabilidad. Hay seguros de ahorro que funcionan así, pero lo más habitual es que trabajen con un sistema de aportaciones periódicas. Es decir, que cada mes o cada cierto tiempo, vayas sumando dinero al seguro (de ahí que sean como una hucha en muchos casos). E incluso en los seguros de prima única sin aportaciones periódicas, hay muchos que sí permiten aportaciones especiales o puntuales. En otras palabras, sumar más dinero al seguro cuando quieras.

Oferta. La oferta de seguros de vida es de lo más variada, especialmente desde que los PIAS se han lanzado al ámbito inversor. Así, es posible encontrar seguros de ahorro para diferentes perfiles de riesgo, desde el más conservador hasta el más arriesgado. Con los depósitos la oferta es limitada en número y en forma, pese a la tentativa de la banca para mejorar a través de los depósitos estructurados.

Fiscalidad y rescate. A corto plazo la fiscalidad en general es la misma, ya que ambos tributan dentro de los rendimientos de capital mobiliario en el momento del rescate. Sin embargo, sí hay diferencias a largo plazo y también en función del tipo de seguro que contrates y cómo lo estructures. Y es que al final, al ser un seguro de vida, puedes cobrarlo tú o hacer que otra persona sea la beneficiaria. De hecho, por eso se usan como herramienta para planificar la herencia.

Extras. Un depósito es un depósito y no ofrece nada adicional. Un seguro de vida-ahorro va más allá de la inversión. También incluye siempre un seguro de vida, normalmente por una cantidad muy limitada.

Ventajas y desventajas de los seguros de ahorro

Lo normal es que las aseguradoras mencionen la fiscalidad como la gran ventaja de los seguros de ahorro. Como veremos en un rato, la baza fiscal es importante, pero no es ni de lejos su principal virtud.

Lo que diferencia a los seguros de ahorro de los depósitos es su flexibilidad a la hora de invertir. Los depósitos funcionan con una inversión inicial sobre la que se calcula la rentabilidad. Con los seguros de ahorro la aportación inicial suele ser secundaria. Lo que realmente importa son las aportaciones periódicas que se hagan al seguro. Eso hace que sea un producto mucho más flexible y adaptado al pequeño ahorrador.

Si eres capaz de ahorrar 200 euros al mes tendrás que esperar un tiempo (por lo menos 5 meses) hasta poder invertir en un depósito. Con un seguro de ahorro podrás ahorrar e invertir desde el principio. Y es que muchos de estos seguros funcionan como huchas a las que ir aportando capital. Piensa simplemente en el nombre de uno de los más comercializados: PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático.

A esta virtud de los seguros de ahorro se suma su mayor liquidez (pregunta por ella siempre antes de contratar, por si acaso), variedad de oferta y también rentabilidad (recuerda que esa rentabilidad implica también asumir más riesgos, incluido el de no recuperar la aportación inicial). Aquí puedes ver un ejemplo con los mejores seguros de ahorro:

 

Y por supuesto, la baza fiscal. Es fácil que la aseguradora vincule esta ventaja de los seguros de ahorro al descuento en la renta de los PIAS. Y es que con este seguro, pagarás menos en la renta si, por ejemplo, optas por recuperarlo en forma de renta vitalicia.

Sin embargo, la magia fiscal de este producto es la misma que la de los fondos de inversión o los planes de pensiones: el diferimiento fiscal. Con un seguro de ahorro no pagarás impuestos por la rentabilidad que vaya generando tu ahorro durante el tiempo y podrás aprovechar mejor el interés compuesto.

¿Y la parte negativa? La principal desventaja de los seguros de ahorro es su complejidad. Los seguros básicos funcionan de forma sencilla, pero a diferencia de un depósito, no esperes entender el contrato que vas a firmar. Como con la mayoría de productos del sector asegurador, habrá muchos términos que escapen a tu comprensión.

Una buena forma de solventar este problema es contratar a través de un mediador o un asesor especializado.

El otro inconveniente de los seguros de ahorro es la falta de transparencia o, mejor dicho, de información sobre la oferta que hay. Si con un fondo de inversión tienes acceso a cualquier dato del mismo y con un depósito, comprarlos es tan sencillo como ver su TAE o comprar rentabilidades para un mismo periodo de tiempo, con los seguros de ahorro no ocurre lo mismo. Los PIAS son, de nuevo, el mejor ejemplo.

La información de los seguros de ahorro no es pública como lo es la de otros productos y por eso comprar a veces puede ser complicado.

Ventajas y desventajas de los depósitos

Seguridad y sencillez son las principales características de los depósitos. Es lo que los define y también sus grandes ventajas. Un depósito es fácil de contratar y de entender, además de seguro. Eso sí, ahí terminan sus virtudes.

En el lado negativo de los depósitos está su fiscalidad, con la que pagarás impuestos cada vez que venza el plazo. A efectos prácticos, esto supone que tendrás que pagar en la renta entre un 19% y un 23% del beneficio que obtengas.

La escasez de oferta y enfoque a corto plazo es otra de las desventajas de los depósitos frente a los seguros de ahorro, que son más versátiles en este punto.

Seguros de ahorro frente a fondos de depósitos ¿Cuál elegir?

Como siempre, la pregunta del millón ¿Qué producto es mejor para mi? ¿Contrato un depósito o un seguro de ahorro? Y como siempre, no hay una única respuesta. El producto concreto dependerá de tus objetivos y de tu horizonte de inversión.

Si tu objetivo es ahorrar a largo plazo, un seguro de ahorro es una opción más adecuada que un depósito. Podrás utilizarlo a modo de hucha y disfrutar del diferimiento fiscal.

Lo mismo ocurre si cuentas con capacidad de ahorro, pero no dispones de ningún dinero ahorrado. De hecho, un PIAS es un gran instrumento para crear tu fondo de emergencias y hacerlo de forma automática.

En cualquier caso, la mejor forma de decidir entre un depósito o un seguro de ahorro es contar con la opinión de un asesor financiero que te guíe.

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