Muy pronto, en la madrugada del día 24 ya tenía un mensaje recibido por Tweeter: ¿Se equivocó Ud. @juanignaciocre1? Mi respuesta fue muy rápida: “No. Se equivocaron los mercados” Eso es más que obvio: subieron de forma eufórica alguno de los días anteriores y todo el mundo interpretó a su vez eso como señal de una victoria del Remain sobre el Brexit.

Ahora bien, nadie me ha hecho la pregunta interesante de verdad: ¿Por qué no fue Ud. capaz de ver que los mercados se equivocaban? Eso sí que es un fallo de verdad. La euforia de los días previos parecía un poco excesiva pero confirmaba el sesgo anterior, así es que… fue obviada.

¿Quiere eso decir que falló el método del chartismo histórico? No. Como en otras ocasiones, no falló mi método, fui yo el que le falló a mi método. ¿Por qué? Por usarlo de manera demasiado convencional. Y es que empiezo a sospechar que a los mercados les tiene sin cuidado el resultado de los referéndum o, al menos, el resultado del referéndum sobre el Brexit. Y eso, sí que podría haberlo previsto el chartismo histórico, analizando lo poco que hay en referéndum de todo tipo.

O sea que, a riesgo de hacer un juicio demasiado rápido y precipitado porque solo ha habido un día con sesión en los mercados tras la votación, empieza a dar la impresión de que a los mercados le importa bastante poco lo que le pase al resultado de un referéndum. Esto es la base de una gran hipótesis, intriga o indagación que hoy por hoy no puede confirmarse. Solo cuando hayan pasado muchos más días se verá si es o no verosímil lo que digo a continuación.

Siguiendo con la comparación con 1975: en los días previos al referéndum las Bolsas de Reino Unido hicieron algo casi idéntico en 2016 y 1975. Pero no solo eso, al día siguiente también: incluso con resultado favorable a quedarse en la UE la Bolsa de UK cayó al día siguiente del referéndum de 1975, y cayó tanto, que en solo tres días hábiles ya había perdido algo más que el día 24 de junio de este año. Y siguió cayendo hasta completar un 21% de caída en dos meses.

La deuda pública, de momento, ha hecho lo mismo: bajar de rentabilidad tanto entonces como ahora; antes y después del referéndum (en lo poco que hemos visto aún post 23 de junio de 2016).

La cotización de la libra frente al dólar es la que dio una pista por la excesiva euforia: en los días previos al referéndum de 1975 tuvo una oscilación en un intervalo de 0,90% de amplitud pero en 2016 esa amplitud ha sido de 5,26%, en cierres diarios. Pero al día siguiente, en ambos casos, … bofetón. Aunque en 1975 le costó que pasaran dos meses para acumular la misma pérdida de un solo día de 2016. Algo de esto se ve en el gráfico de Thomson Reuters Datastream

Algo parecido le pasó a la cotización de la libra esterlina frente al euro sintético, aunque en ese caso le costó que pasaran 11 meses para acumular la pérdida que ha tenido frente a él la libra esterlina en un solo día de 2016: la pérdida del 24 de junio.

Conclusión provisional, a falta de que haya más días con sesión de los diferentes mercados, parece que: 1) las tendencias han sido las mismas antes y después del referéndum en cualquiera de los dos años, 1975 y 2016. 2) las expectativas primero y las consecuencias de la votación después han sido las mismas con independencia del resultado de cada una de las votaciones; 3) solo la euforia en la cotización de la libra en los días previos al referéndum de 2016 podía hacer pensar que algo no estaba desarrollándose igual que en 1975; 4) aunque cayera en ambos casos, la cotización de la libra frente al euro sintético cayó en 1975 a una velocidad mucho menor de lo que lo ha hecho ahora, quizá porque la euforia previa entonces fue menor; 5) la cotización de la libra frente al dólar también ha caído, de momento, a una velocidad mucho mayor que en 1975, lo que parece indicar de nuevo que a mayor euforia previa en la subida mayor o más rápida corrección en la bajada.

¿Qué ocurriría si esta hipótesis arriesgada de que “nada importa” se confirmara en los próximos meses? Solo se me ocurre una contestación: que a los mercados les importa poco lo que se diga en un referéndum. Que siguen su curso y no creen que la salida de la UE vaya a afectar a las relaciones comerciales de UK con los demás miembros de la UE (o con el resto del mundo) de forma más negativa de lo que lo hizo en 1975 un resultado favorable a la permanencia en la UE.

Es decir, se confirmaría mi conclusión del artículo de El País  http://economia.elpais.com/economia/2016/06/24/actualidad/1466767381_132910.html  que dice que aunque los británicos crean que han votado no a la permanencia en la UE, en realidad han votado que sí, que en todo lo que importa, se quedan. Y que alguien que actuara en los mercados podría haberse inspirado en 1975 para actuar acertadamente en 2016, despreocupándose de encuetas, casas de apuestas y posibles resultados

Habrá que permanecer atentos a las pantallas para ver si esta tesis se confirma.