EL VERANO DE TODOS LOS REFERENDUM

La negativa griega a seguir negociando con la Troika (¡Que cosa más santurrona y más cursi llamarla “instituciones”) le da al chartismo histórico una buena oportunidad para desperezarse y hacer un poco de ejercicio.

Es verdad que la mayoría de los indicios apuntaban hasta el viernes 26 de junio hacia los años 1981-1982. Y de repente.. el último referéndum..

Pero vayamos por partes y empecemos por el estado de la cuestión griega a la hora en que estoy escribiendo esto.

La cuestión griega

Tras el impago ayer (30 de junio) de Grecia al FMI de €1.570 millones de euros de la deuda que mantiene con él, el Consejo de Gobierno del BCE hoy  o mañana tendrá que decidirse por una de estas tres opciones: 1) dejar todo como está hasta que pase el referéndum del domingo en Grecia (si es que lo hay); 2) retirar al Banco de Grecia la autorización para mantener la línea de liquidez extraordinaria por €89.000 millones que tiene con los bancos griegos, lo que provocaría la quiebra de éstos y la práctica salida de Grecia del euro como miembro de pleno derecho, ó 3) una medida no tan dura: aumentar el haircut o descuento que aplica a la deuda pública del estado griego que los bancos comerciales presentan al Banco de Grecia como garantía para acceder a la línea de liquidez. Eso equivale a pedirles más garantías y reduce el margen de maniobra de los bancos ya que se estima que ahora ya solo le quedan garantías adicionales por valor de €35.000 millones.

¿Qué sabían los mercados que no sabíamos ni los griegos ni nosotros?

Parece una broma pero, posiblemente, sabían que iba a haber un referéndum en Grecia. De hecho si se mira la evolución de los mercados en “el año de todos los referéndums” (o referenda) estaba diciéndolo a las claras: un movimiento lateral del Dow Jones Industrial y una evolución del eurodólar sintético y de otros activos que era muy parecido a lo que ocurrió entonces.

El verano de todos los referéndums

Ese fue el verano de 1992. No había terminado aún la primavera cuando para el 2 de junio se convocó en Dinamarca un referéndum para ratificar o no su adhesión al Tratado de Maastricht. Y ahí se desataron todos los demonios: el resultado del referéndum fue negativo y solo con eso empezó a ponerse en cuestión si no la continuidad del proyecto de construcción europea, sí que al menos esa construcción fuera a llevar el ritmo previsto.

No contento con eso, a François Mitterrand, Presidente de la República Francesa, no se le ocurrió mejor idea que convocar un referéndum también sobre la adhesión de Francia al Tratado. Y ahí empezó a arder Roma.. Pero no era nada para lo que quedaba por ver.

A lo largo del verano de 1992 los mercados estuvieron alterados pero no demasiado. Los últimos meses, y lo he comentado en Twitter, me recordaban aquél verano de 1992: mercados inestables pero no en exceso.

Sin embargo, a partir de finales de agosto, la inestabilidad fue creciendo y para el 16 de septiembre la suerte ya estaba echada: la libra esterlina y la lira se veían obligadas a salir del Sistema Monetario Europeo (el que fue embrión del euro) a la vez que otras monedas tenían que devaluar, entre ellas la peseta.

Llegada la fecha del referéndum francés (el 20 de septiembre) la inestabilidad siguió siendo máxima y aunque, finalmente, el resultado fue un Sí a Maastricht, lo fue por tan escaso margen (no llegó al 51%) que los franceses decidieron llamarlo el “petit oui”.

A partir de ahí las cosas se fueron calmando y el proyecto de la Eurozona pareció caer en un limbo, mientras la peseta y la lira sufrían nuevas devaluaciones y todo parecía haber descarrilado. Siete años más tarde, en 1999, nacía el euro. Que nadie piense en 2002, que es cuando tuvimos monedas y billetes en euros: desde el 1 de enero de 1999, cuando cogíamos un billete o una moneda, ya no estábamos manejando pesetas sino fracciones o múltiplos de euro.

  Mirando charts

Pues bien, el parecido de muchos gráficos del primer semestre del 2015 es tan grande con los del primer semestre de 1992 que merece la pena comentarlo.

Eurodólar

A cualquiera que se le pregunte antes de enseñarle el gráfico qué es lo que había ocurrido con el euro sintético en el verano de 1992 (es decir, cuál sería la evolución conjunta de las monedas que después se integraron en el euro) lo más probable es que conteste que se debilitó. Pues no. Entre la convocatoria de referéndum en Francia y el mes de septiembre transcurren tres meses en los que el euro sintético se aprecia un 14% frente al dólar. Y a partir de ahí, empieza a depreciarse y continúa su curso con altibajos hasta terminar en diciembre con una pérdida frente al dólar para el conjunto del año del 11%.

Más abajo hay un gráfico donde puede verse la comparación entre 1992 y 2015.

Bolsas

Tanto Dow Jones Industrials como Eurostoxx 50 tuvieron un segundo semestre (y un año) muy movido pero se quedaron casi como estaban al iniciarlo.

Una excepción fue el IBEX 35 que llegó a perder un tercio de su valor cuando pasaba por el mes de octubre de 1992 pero que cerró el año con una pérdida mucho más limitada del 9,6%.

Conclusión

Tenemos, pues, una buena guía para el resto del año si es que nos fiamos del chartismo histórico. Aunque ahora las cosas parece que van a ir mucho más aceleradas.

Pero, ¡cuidado!, todo puede verse muy distorsionado por los acontecimientos fuera de Europa; China, USA y emergentes que no pasan precisamente por un momento 1992. 

Comentaré más en próximos días por falta de tiempo ahora. Pero no quería retrasar este post mucho más.

 

Un saludo a todos

Juan Ignacio Crespo

Autor del libro “como acabar de una vez por todas con los mercados”