Los salarios reales han aumentado por quinto trimestre consecutivo en España. Por lo tanto, conviene aclarar, en primer lugar, qué es una variable real. En el caso que nos ocupa, un salario real es aquella variable que determina la capacidad adquisitiva real que el conjunto de las percepciones salariales posibilita al trabajador. Imaginemos un salario de 1.000 euros mensuales y un único bien de consumo cuyo coste asciende a 500 euros. En este contexto podrían adquirirse dos unidades mensuales del único producto de consumo existente. No obstante, si al cabo de un año el salario nominal aumentara un 50% y el precio del bien a consumir permaneciese invariable, la capacidad adquisitiva real del salario habría aumentado, de modo que gracias a un aumento del salario nominal del 50% se dispondría de 1.500 euros y en consecuencia se podrían adquirir tres unidades del bien de consumo en lugar de dos.  El salario real habría, por lo tanto, aumentado.

Es evidente, por consiguiente, que la evolución de los salarios reales depende en última instancia de la evolución de los salarios nominales y de los precios, de manera que un aumento salarial nominal del 5% combinado con un aumento de los precios del 10% supondría en este caso un deterioro de la capacidad adquisitiva real de los salarios. De la misma forma, un descenso o un aumento insignificante del salario nominal -inferior al 1%, por ejemplo- podría traducirse en un aumento del salario real en un contexto de moderada o fuerte contracción de los precios. La materialización de este último supuesto es exactamente la que en España se está produciendo en estos momentos.

La economía española acumula cinco trimestres registrando deflación, esto es, contracción del nivel general de precios al consumo. Precisamente esta circunstancia, unida al leve repunte de los salarios nominales en España que también se está produciendo en los últimos cinco trimestres, está motivando el reciente aumento de los salarios reales.

En conclusión, desde el año 2010 al 2015, se ha dado un descenso de los salarios reales. Solamente en este último año viene produciéndose un aumento de la capacidad adquisitiva salarial, como consecuencia, fundamentalmente, de la excepcionalmente anómala evolución de los precios registrados en España, un hecho que en el argot económico se conoce como deflación.