Mis hijos van a ser mejores inversores que yo. Al menos, durante los próximos 15 años más o menos. Como son muy pequeños y no saben que tienen unos eurillos invertidos, ellos no sufren cuando caen las bolsas ni se sienten tentados a salir pitando con los titulares catastróficos.

Mis hijos tampoco se miran los gráficos. Probablemente, en este periodo las líneas de precios pasarán varias veces hacia arriba y hacia abajo por los niveles en los que está ahora el Euro Stoxx. Algunas con más brío y otras con menos. Puede que se rompan mil soportes y se superen no sé cuantas resistencias. Ellos no se van a enterar. 

Mis hijos, gracias a su edad, tienen a raudales uno de los bienes más preciados para todo inversor: horizonte de muy largo plazo y mucha paciencia. Eso dejará trabajar a sus anchas al interés compuesto. Por eso, probablemente les irá muy bien. 

Mis hijos han 'invertido' esta semana el poco dinerillo que tienen ahorrado en fondos de bolsa europea a muy largo plazo. Lo hicieron el martes, mientras los mercados se desplomaban hasta mínimos de 18 meses. Es la segunda vez que lo hacen en un mal momento de mercado: la anterior fue en verano de 2011.
 

Foto de mis hijos celebrando un comité de inversión
Foto de mis hijos celebrando un comité de inversiones


También entonces parecía que se hundía el mundo. También parecía muy poco prudente, muy arriesgado con los soportes que estaban perdiendo los índices y con el desastre de la zona euro. Las semanas siguientes a aquella entrada el mercado siguió cayendo, llegaron a perder más de un 10%. Ellos no se pusieron nerviosos porque no se enteraron. Hoy, a pesar del batacazo del mercado este 2016, todavía tienen una rentabilidad acumulada superior al 50%.

Quizá en esta ocasión también caiga más el mercado. O quizá no. Probablemente no han comprado en mínimos o a lo mejor sí. Pero sí tengo clara una cosa: han entrado en muy buenas compañías europeas a unas valoraciones bastante razonables y, desde luego, inferiores a las de hace algunos meses, cuando había mucha más gente que estaba muy cómoda comprando acciones porque todo subía. Y lo han hecho de manera muy diversificada al hacerlo a través de fondos, por lo que aunque alguna compañía en cartera sea un fiasco ("Esto es un campo de minas constante", me decía el otro día un gestor), el resto lo compensará.

Mis hijos ya le van a ganar en algo a Warren Buffett. Ninguno alcanza los 11 años a los que el Oráculo de Omaha empezó a invertir. Y dice él que se arrepiente de no haber empezado antes. "Ya, ya, pero es que ahora el momento es muy complicado", que diría alguno. Bueno, Buffett empezó a invertir en el año 41, cuando su país todavía salía de la Gran Depresión y justo antes de la Segunda Guerra Mundial... Y Buffett no se arrepiente de haber esperado a que se aclarasen las cosas para invertir. No. Se arrepiente de no haber empezado antes.

Cabe la posibilidad de que mis hijos, y ya termino, tengan mala fortuna y atraviesen un periodo horroroso en los mercados y las economías y pierdan dinero con esta inversión. Es lo que les habría pasado si fueran japoneses y este post lo estuviera escribiendo yo hace 20 años. ¿Saben qué? Les dará bastante igual. Ellos se encontraran con un dinero cuando lleguen a la mayoría de edad que deberán administrarse. Si han 'ganado' o 'perdido' desde el precio de compra les dará bastante igual. Y eso hay que aprovecharlo.