La Fundación para la Investigación (The Research Foundation) de CFA Institute ha presentado el monográfico “Diez aspectos que la Industria de la inversión debe tener en cuenta en el actual entorno de crisis financiera”, en donde se analiza cómo la crisis financiera ha afectado, y afecta, a la industria de la inversión. Una exhaustiva revisión de artículos y conversaciones con académicos, profesionales, analistas y empleadores profesionales destaca las lecciones aprendidas y los cambios necesarios para mejorar las prácticas inversoras.

El estudio señala diez consideraciones tomando como base los desafíos que la industria ha identificado durante el período posterior a la crisis: por ejemplo, la asignación de activos, la gestión de riesgos, los gastos de administración y la redistribución de funciones a cumplir en la gestión de inversiones, la ética profesional, la transparencia y la recuperación de la confianza de los inversores.

Los diez aspectos sobre los que reflexionar son los siguientes:

1. Para conseguir una diversificación de carteras efectiva tener en cuenta las correlaciones entre los distintos activos en base al horizonte de inversión. La correlación en un determinado momento entre los retornos de los diferentes activos y clases de activos no refleja de manera absoluta el comportamiento de estos en tiempo de crisis, al poder producirse aumentos en la correlación histórica.

2. Revisar la distribución estratégica de activos. Hoy día, los mercados experimentan cambios significativos en sus valoraciones relativas y en sus respectivas correlaciones, en consecuencia demandan una asignación de activos más dinámica. Aunque pueda apuntar a mayores retornos potenciales, esto supone una fuente de riesgo adicional pues se asume un mayor grado de discrecionalidad de la gestión táctica de las carteras.

3. Estar preparados ante eventos inesperados, ya que ocurren con más frecuencia de la indicada en los modelos históricos de gestión de riesgos. Empíricamente sabemos que las distribuciones históricas de retornos de los activos presentan un exceso de curtosis. Se debe tener en cuenta la existencia de fuentes ocultas de riesgo sistémico inesperado. Estos hechos deben incorporarse al proceso de toma de decisiones financieras.

4. Ponderar la magnitud de las pérdidas potenciales en caso de necesitar deshacer posiciones repentinamente. Los recientes acontecimientos han probado que se producen bruscas falta de liquidez en los mercados. Adicionalmente, si la falta de liquidez ocurre con estrategias de apalancamiento, pueden producirse consecuencias nefastas.

5. Tener en cuenta la complejidad de la red de relaciones de contrapartidas en los productos de inversión. La propia estructura de relaciones entre los distintos participantes de mercado se presenta como una fuente de riesgos, ya que los productos derivados, por su compleja naturaleza, podrían extender las pérdidas a todos los ámbitos económicos, superando con creces los datos vistos anteriores a la crisis de 2007-2009.

6. Conocer la importancia de la economía “real”, y en consecuencia, observar el comportamiento de las magnitudes macroeconómicas. Aunque estas se mueven lentamente, son relevantes en la medida en que pueden indicar la gestación de situaciones susceptibles de producir grandes pérdidas.

7. Entender que las estrategias de cobertura de las carteras entrañan riesgos, ya que contrapartes aparentemente sólidas pueden fallar (Lehman Brothers). Con la crisis que comenzó en 2007 las estrategias de cobertura han adquirido una nueva dimensión, debido a que la posibilidad de que se hundan contrapartes como bancos o compañías de seguros es mucho mayor de lo que se preveía antes de estallar la crisis.

8. Capacidad de acceder a diferentes activos de carácter internacional; los mercados son globales y los inversores esperan que quienes gestionan su patrimonio tengan una visión completa del actual entorno inversor.

9. Aumentar el análisis cuantitativo para responder al tamaño y complejidad de los mercados y al hecho de que, para una ejecución óptima de las inversiones, cada vez son más necesarias la automatización y esa capacidad cuantitativa.

10. Comparar la ganancia deseada con lo que la industria de inversiones puede realmente ofrecer. Los inversores se han visto sorprendidos tres veces en los últimos 10 años (1997-1998, 2000-2002 y 2007-2009) por grandes oscilaciones en las cotizaciones. El sector necesita recuperar la confianza de los inversores.

"Desde mediados de 2007 hasta el primer trimestre de 2009, los mercados financieros han experimentado fuertes sacudidas y es fundamental que la industria de la inversión saque conclusiones e identifique qué aspectos deben abordarse de manera diferente en el futuro”, comenta Sergio Focardi, co-autor de la monografía y profesor de Finanzas en EDHEC Business School (Niza, Francia).

La Monografía está disponible para el público en general, y se puede descargar en el siguiente
link: http://www.cfapubs.org/doi/pdf/10.2470/rf.v2010.n1.1