No todos los días se celebran 100 artículos en una red social y coinciden, casualmente, con mis 10 años de inversor seguidor del value investing.

En  este periplo por unience he tenido el placer de hacer buenos amigos, voy a nombrar a dos de ellos (pero no me olvido del resto y si los citara a todos coparían el resto de las líneas):  Pablo Martinez (@ValueManager)  y Marco Lanaro (@cfindipendente). Sin duda soy más liberal y mejor inversor tras haberlos conocido.

Les diré lo que no me ha ayudado, como inversor, a obtener mejores rentabilidades:

-Intentar tomar una decisión de entrada o salida en función de la tendencia de un gráfico. Confieso que me siguen atrayendo los gráficos en caída libre, sin soportes, pero tampoco invertir, basándome en ellos, me ha reportado ventaja alguna.

-Invertir en función de las noticias macroeconómicas.

-Invertir siguiendo las recomendaciones de los medios financieros. No me ha ayudado ni la valoración de la volatilidad ni del sentimiento de los inversores. Tampoco me ha servido de nada la previsión y las predicciones de los analistas.

-No me ha sido útil el market timing, incluyendo en ello la gestión de la liquidez basándome en  múltiples criterios de sobrevaloración del mercado.

-Tampoco ha mejorado mis resultados la rotación de los distintos fondos de inversión en función de criterios sectoriales o geográficos.

Y ustedes se preguntarán qué es lo que me ha reportado excelentes resultados, cuando en realidad se tendrían que preguntar si he tenido esos buenos resultados. Pues bien, suponiendo que sí los haya, no sabría definirlo bien pero comprar buenos negocios cerca de su precio justo ha sido una excelente decisión y comprando malos negocios a un precio de liquidación tampoco me ha ido mal. Me he quedado, tras diez años, con la copla de que si cualitativamente soy incapaz de discernir cuáles van a ser los moats y las ventajas competitivas de determinados negocios, por lo menos comprando barato no perderé dinero.  De Graham  pasé a P. Fisher y Lynch pero cerré el círculo, de nuevo, con Graham.

Muchas gracias por su infinita paciencia y un fuerte abrazo a todos, en especial a María Tejero.