¡EN EL LARGO PLAZO TODOS MUERTOS!

Indudablemente eso es así, pero yo añadiría que gracias al value investing, antes que muertos, ¡ricos!

Esa frase la escuche a un gestor de fondos que intentaba justificar su filosofía de inversión, digamos que dinámica. Naturalmente levantarme y abandonar la sala hubiera sido una descortesía así que aguanté estoicamente el resto (incluídos los stop loss) para anotarme mentalmente todo lo que no debía hacer.

Walter Schloss, Irving Kahn, Buffett, Munger, son ejemplos de longevidad. Sería interesante hacer un estudio estadístico planteando la premisa de si el value investor vive más años que el analista técnico.

¿Podemos extrapolar la filosofía value fuera del campo inversor?

La paciencia nos hará mejores padres y esposos. Nos hará conducir más lentamente contaminando menos, ahorrando combustible y reduciendo el riesgo de accidente.

La disciplina nos hará mucho más perseverantes en nuestros objetivos y propósitos.

La humildad nos llevará a aprender constantemente y replantearnos siempre nuestro razonamiento.

La capitalización nos hará más ahorradores, y eso, aunque los más Keynesianos puedan dudarlo, es la manera más eficaz de generar riqueza futura.

Naturalmente todas esas virtudes las pueden tener otros inversores que no sigan la filosofía value, faltaría más, pero lo que sí puedo asegurar es que ningún buen value investor carece de ellas. A nivel personal hay un antes y un después del value investing, ahora soy un poco más paciente, el resto de virtudes arriba mencionadas espero conseguirlas, poco a poco, con los años.