Es en momentos de euforia bursátil como los actuales, donde la volatilidad de los activos disminuye, donde la confianza del consumidor y de los analistas mejora a pasos agigantados, donde todo sube y hasta los bancos rescatados sacan pecho doblando sus cotizaciones en pocas semanas, donde los márgenes de explotación de las empresas son óptimos, cuando parece que el dinero que salió de bolsa retorna alegremente, cuando todos creen que las OPAs volverán con fuerza a inundar los mercados…, es justo en estos momentos cuando deberíamos plantearnos una reflexión clave:

Por fín parece que el mercado reconoce mis inversiones de más riesgo y me está obsequiando con los retornos que el riesgo asumido merece. Estos períodos alcistas llevan a las personas  a creer que para conseguir mayores rendimientos todo lo que tienen que hacer es asumir mayores riesgos, ignorando algo que se olvida frecuentemente cuando todo parece ir sobre ruedas. A mayor riesgo asumido, no lo olvide, mayor pérdida y, por tanto, menores plusvalías.