Buscando el éxito y la felicidad.

Carta a mi conciencia:

“El lugar de la eterna felicidad y serenidad, por lo que puedo decir, sólo existe en los sueños y en las novelas. Así que, en lugar de seguir los pasos de Sísifo, ¿Por qué no somos un poco menos exigentes con nosotros mismos y aceptamos que el éxito o el fracaso forman parte de una vida plena y gratificante, y que experimentar temor, celos, rabia, y, en ocasiones, no aceptarse a sí mismo es simple y llanamente humano?”

        -Intentar competir con el prójimo sólo te esclavizará y denigrará como persona. Nuestra sociedad actual te mostrará gente “perfecta”, modelos famosos, ricos empresarios, excelentes deportistas…, siempre encontrarás alguien que te supera en algo y la auténtica competición, la que te llevará al éxito y que te permitirá levantarte reforzada de tus fracasos es la que hagas contigo misma: la lucha contra tu espejo, cuyo reflejo te devolverá la imagen de tus creencias, tu entusiasmo y tu esfuerzo. La confrontación y la envidia pondrán tu vida en manos de los otros y te privarán de tu iniciativa y responsabilidad personal. “Haz lo que puedas, con lo que tengas, estés donde estés”, son sabias palabras de Theodore Roosevelt. Y eso nos lleva a la espiral ascendente de Covey: “Aprender, comprometerse, actuar… aprender, comprometerse, actuarAPRENDER, COMPROMETERSE, ACTUAR…” haciéndolo indefinidamente en planos cada vez más altos para no dejar de progresar. De cualquier modo, es imposible, hoy en día -por la súper especialización que nos exige nuestra sociedad- ser expertos en muchos ámbitos de la vida. Ya no existen los hombres renacentistas que dominaban las artes, la astronomía, las matemáticas, la física, la ingeniería, la filosofía, las ciencias naturales… No podemos ser como Leonardo pero, aún así, graba en tu mente los siguientes vocablos:

       “Dado que debemos saber cada vez más y más de menos, supongo que esto también significa que debemos saber menos y menos de más y más; lo que también significa que, muy pronto, lo sabremos todo de nada y nada de todo”.

      - “ Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre”, eso lo dijo Gandhi.

       “Los maestros en el arte de vivir no hacen distinción alguna entre su trabajo y su diversión, sus esfuerzos y sus momentos de ocio, sus mentes y sus cuerpos, su información, su esparcimiento, su amor y su religión. Apenas diferencian una cosa de otra; se limitan a perseguir su visión de excelencia en todo cuanto hacen, dejando para otros la tarea de decidir si trabajan o juegan”.   (James A. Michener)

Luis Allué Bellosta.