Aunque pueda parecer paradójico, el beneficio se obtiene en el momento de la compra, no de la venta, y no es la calidad de los activos ni sus futuros flujos de caja lo que determinarán nuestras plusvalías; éstas vendrán condicionadas por el precio que paguemos por ellas.

2ª idea:

“Puedo cambiar de opinión en mi decisión financiera en menos de dos semanas y, fundamentalmente, es el precio quien lo determina. Nada es demasiado bueno para comprarlo a cualquier precio y nada es demasiado malo para que no sea irresistible a un precio muy barato”.  (Marco Lanaro)

Gracias Marco.