BINOMIO DEUDA/RENTABILIDAD.

Es cierto que el pasado año fue un año excelente para invertir en deuda corporativa e incluso en  deuda estatal.

En unos pocos meses hubiéramos podido obtener más de un 15 % de rentabilidad invirtiendo –por ejemplo- en deuda portuguesa gracias a la brusca caída de la prima de riesgo. Imaginemos que un inversor que haya invertido en sólidas compañías españolas ha logrado batir al IBEX 35 y ha cerrado el año con una revalorización de su cartera del 1%.

¿Quién ha sido, bajo su criterio, mejor inversor? ¿El que ha obtenido un 15 % con la deuda o el inversor que ha sacado un pírrico 1 % (no tendremos en cuenta los dividendos)?  Recalco que he dicho mejor inversor, no más agraciado.

En Portugal tienen un 240 % de deuda estatal sobre el PIB, teniendo en cuenta los riesgos asumidos yo pienso que el proceso inversor es más óptimo -si nos adecuamos al binomio riesgo/rentabilidad- en el inversor que, aún ganando menos, ha invertido en acciones de calidad a buenos precios.

Es muy difícil abstraerse del resultado para analizar objetivamente en qué riesgos ha incurrido el gestor/inversor para obtener esas plusvalías o pérdidas. Bajo mi criterio el mejor inversor es el que maneja mejor el equilibrio entre riesgo y rentabilidad.  Además, bajo un criterio estrictamente value, a mayor riesgo, a la larga, siempre habrá menor rentabilidad.