-A lo largo de tu vida, tanto si tienes empresas o negocios, como si no, rodéate siempre de personas inteligentes y págales bien, ese será un gasto útil. Tú nunca podrás abarcar todos los conocimientos que te permitan ahorrar impuestos, hacer buenas inversiones, contratar los seguros justos y necesarios, aprovechar todo lo que te puede ofrecer el marketing y la informática, coordinar las obras de tu casa, y un largo sinfín de tareas que tienes que aprender a delegar en gente cualificada. Tu tiempo es limitado y muy importante; si te sobra podrás estudiar y disfrutar de muchas horas con tu familia y para tu ocio. ¿De qué sirve tener multitud de valiosas posesiones materiales si no dispones de tiempo libre para poder gozar de ellas?   No te importe pagar a profesionales por aquellos servicios que te aporten minutos. A la larga, el dicho de que el tiempo es oro se cumplirá. “Tu problema es que crees que tienes tiempo”, decía Buda. Una persona que viva  unos ochenta años dispone tan sólo de setecientas mil horas. Te parecerán muchas, pero te  aseguro que pasarán volando, y mucho más cuantos más años tengas; eso lo entenderás mejor si te imaginas un reloj de arena: las partículas caen a un ritmo lento y constante, pero cuando, al inicio, la arena está toda en el receptáculo superior, tenemos la impresión de que, en su descenso, atraviesa el estrecho orificio muy lentamente y, por el contrario, cuando la mayoría de los granos de sílice reposan en el bulbo inferior, nos parece que se desmoronan  mucho más rápidamente:

Hay un agrado en observar la arcana
arena que resbala y que declina
y, a punto de caer, se arremolina
con una prisa que es del todo humana.

No se detiene nunca la caída.
Yo me desangro, no el cristal. El rito
de decantar la arena es infinito
y con la arena se nos va la vida.

 

Es una poesía de Borges –añadió, exultante, antes de continuar con su discurso filosófico.

-“ Alguien debería decirnos, justo al principio de nuestras vidas, que nos estamos muriendo. Entonces podríamos vivir cada segundo de cada día”, afirmaba Michael Landon”. La gente, cuando ha envejecido, suele arrepentirse de no haber hecho más cosas. Mientras somos jóvenes tendemos a pensar que todo se puede diferir: empezaré a pintar cuadros cuando me jubile…, cuando mis hijos sean mayores haré... Tendemos a postergar nuestros objetivos de felicidad, es el síndrome del “mañana seré feliz”. Así que no desperdicies tus momentos de ocio y piensa cada día al levantarte, que hoy puede ser el día más importante de tu vida, vívelo como si fuera el último.” Aprovecha el día de hoy; no seas demasiado crédula en el de mañana”, decía Horacio. Haz como Steve Jobs que cada día al levantarse se miraba al espejo y se preguntaba: “Si hoy fuera el último día de mi existencia ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Cuando la respuesta era un “No” durante muchos días consecutivos sabía que necesitaba cambiar algo en su vida. Paulo Coelho opina que “ el primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo”.

-¿Eso implica que debo correr más, que tengo que hacer más cosas y más deprisa?

-En absoluto. Quizá no me he explicado bien. Son muchos los que padecen la enfermedad del tiempo: Correr para no llegar a ninguna parte. Lo entenderás mejor con las palabras de Carl Honoré, extraídas de su excelente libro: “Elogio de la lentitud”.

 

“Rápido equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo; es decir, la cantidad prima sobre la calidad. Lento es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; en este caso, la calidad prima sobre la cantidad. (…) La paradoja es que la lentitud no siempre significa ser lento”.

 

Lily Tomlin nos dio un sabio consejo: “Para obtener un rápido alivio del estrés, prueba a ir más despacio”. Y seríamos desagradecidos si no mencionáramos a Blaise Pascal: “Toda la infelicidad humana tiene un mismo origen: no saber estar tranquilamente sin hacer nada en una habitación”.

Alicia intentó recordar, no sin cierto agobio, parte de la inmensa maraña de aforismos; cuando volvió en sí, su interlocutor estaba leyendo un fragmento del libro de Honoré:

 

“Dos niñas esperan en la parada del autobús escolar, cada una aferrada a una agenda. Una de ellas le dice a la otra: “Bueno, retrasaré el ballet una hora, programaré de nuevo la gimnasia y cancelaré el piano… Tú cambia la lección de violín al jueves y sáltate el futbol… Así, el viernes 16 podremos jugar de 3.15 a 3.45”.

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Buffett, como buen conocedor del mundo de los seguros y de la estadistica, ya calcula cuántos cortes de pelo le quedan, por eso no concede entrevistas largas.  ¿Cuánto vale su tiempo?  Pues eso depende, el tiempo que pasamos con nuestros seres más queridos es más valioso que el que pasamos trabajando en algo que nos desagrada, simplemente porque debemos ganar dinero para sobrevivir y comprar más tiempo de vida. Recientemente @Kaloxa comentaba que los fondos de pensiones que menos rentabilidad dan son aquellos más concurridos. ¿Cómo puede ser eso?  Se podría explicar por la desinformación, por la pereza intelectual y por tender a aceptar lo conocido como más cómodo y mejor. Eso también podría explicar el por qué, en todos los países, sus ciudadanos tienden a preferir y a comprar las acciones de su propio país. Es sorprendente que podamos desplazarnos a un supermercado lejano a comprar la leche porque está de oferta, perdiendo unas horas en ello y no seamos capaces de emplear esas mismas horas en analizar los diversos fondos de pensiones.  La información está al alcance de todos, internet nos hace más libres para tomar las decisiones de forma más racional, pero la mayoría pierde días buscando los viajes más baratos y deposita alegremente sus ahorros para la jubilación en su entidad bancaria más próxima simplemente porque conoce al comercial.

No, no tiene sentido.  A la pregunta de cuánto vale su tiempo yo añadiría otra  ¿Cuánto vale su dinero?