Naturalmente la contestación es un DEPENDE mayúsculo.

Depende de varios parámetros, entre otros podríamos destacar los siguientes:

* Del horizonte temporal de la inversión.

* De si vamos a ser compradores o vendedores netos de acciones en los próximos  meses y años.

* De si es una subida justificada por una macroeconomía sana y sostenible.

Es cierto que uno se siente más rico al ver que el valor liquidativo de las acciones y los fondos ha aumentado, pero de qué sirve eso si hemos adquirido esos activos con una mentalidad empresarial y no pensamos vender, sino que más bien queremos ir comprando esos mismos activos con inversiones futuras. No olvidemos que esas aportaciones posteriores a la subida serán más caras.

Cuando uno va a llenar el depósito del coche y ve que ha bajado el precio causa alegría pero, por contra, cuando las rebajas son en bolsa no suele ser así porque nuestro capital previamente invertido "ha perdido valor" y pensamos que somos más pobres. La clave está en no confundir valor y precio.

Yo me lo pienso dos veces antes de alegrarme de las subidas y por descontado duermo más a gusto con las correcciones a la baja.