LA VENTAJA DEL INVERSOR PARTICULAR           

A lo largo de estos años como partícipe de esta comunidad de inversores no he ocultado nunca mis preferencias por la delegación de la toma de decisiones en la gestión de los activos, a favor de los gestores de fondos de inversión, naturalmente siempre que éstos sean realmente buenos.

Pero los gestores de productos de inversión colectiva se encuentran, con demasiada frecuencia, a merced de los “caprichos” de sus partícipes, y entrecomillo lo de caprichos porque el cliente manda, pero no siempre tiene la razón y es más, la mayoría de veces está equivocado o no está totalmente en lo cierto.

En el crack del 2008 e inicios del 2009 la mayoría de partícipes de fondos retiraban buena parte de sus activos de renta variable; justo en esos momentos en los que la oportunidad era mayor y el riesgo prácticamente nulo, los gestores veían como se producía una retirada de activos, significativa y desesperante.

Pues bien, ahora, a favor de tendencia, cuando las bolsas, en su conjunto, han subido (y dejaremos de lado que lo hayan hecho por aumento de múltiplos, más que por fundamentales), a los gestores les llega una lluvia de millones, millones que acuden con el mensaje implícito de que sean invertidos en renta variable. Justo ahora que el margen de seguridad se ha reducido y el riesgo ha aumentado considerablemente, entran cientos y miles de millones en sus gestoras.

Si todos los fondos de renta variable en su conjunto se revalorizan la media de lo que suben las bolsas por tendencia, qué gestor se va a atrever a ponerse en liquidez o cubrir la cartera pagando un sobrecoste por dicha cobertura. Lo normal, como es natural, es  obedecer las órdenes del inversor y cliente, que la mayoría de veces no lleva la razón.

Un inversor particular no se ve obligado a invertir en los peores momentos porque no tiene que dar explicaciones a nadie de cuándo invierte en renta variable. A un inversor particular le es mucho más fácil gestionar su cartera con una mentalidad contrarian y esa es una gran ventaja siempre que sepa, en todo momento, limitarse a su círculo de competencia.

Que haya suerte, para todos, para los inversores particulares y para los gestores de fondos, porque algunos la van a necesitar.