Luis Allué Bellosta

(Luis1)

Dermatólogo de Barcelona

ESPAÑA.

¡PACIENCIA!


Escrito 26 Sep 16

Ha sido un poco desconcertante el oír, de labios de mi propia hija, que prefería corregir el redactado del trabajo con su madre.  ¡No, el papa no¡, ha saltado, cuando mi mujer me pedía auxilio en una frase que permanecía atorada y sin visos de ser desatascada. Un rato más tarde, ya con el trabajo corregido, me he atrevido a preguntarle el motivo de tan gran desconsideración filial. La respuesta ha sido contundente:  "Es que tú no tienes paciencia".  Como se suele decir -traduciéndolo del francés- y adaptándolo al juego de barcos (olvidado por nuestra sociedad tecnificada): Tocado y hundido.

Pues sí, debo admitirlo, la paciencia no es lo mío, no lo ha sido nunca y quizás ése sea el motivo por el que me subí -para compensar esa carencia- a la nave value.  Ciertamente, mis peores decisiones financieras han conllevado, implícitas, una desmesurada impaciencia.  Después de todo, el propio Peter Lynch comenta que la mayoría de sus mejores inversiones se han materializado tras unos 5-6 años de paciente espera.

Sí, el Bambú japonés es paciente y tarda unos 7 años en dar su primer brote aéreo para crecer luego 30 metros en unas pocas semanas, y el Braquiquito Acerifolia (permítanme que lo escriba con mayúsculas, bien que se las merece), también llamado árbol del fuego o de la llama, tarda esos mismos años en dar su primera flor.  Germina tras mes y medio, y el momento idóneo para su siembra es la primavera: Pero ya ven, mi impaciencia me ha llevado a adelantarme unos cuantos meses y aunque las semillas se han colocado en tierra hace apenas una semana, todos los días miro a ver si sale algo.  Magnífico árbol, que tengo la suerte de poder disfrutar y ver todos los días en la plaza más cercana a mi casa. No, no puedo pasar delante de él  sin detenerme, a veces incluso minutos. Me parece sorprendente que la mayoría de viandantes pasen, impasibles, algunos de ellos contestando los mensajes sin detener el paso, ignorando la belleza de ese majestuoso árbol que nos regala sus flores durante casi medio año.

A lo que iba, hay mucha impaciencia por saber qué va a hacer uno de nuestros gestores universales; no hagan cábalas, después de dos años, no vendrá ya de unas pocas semanas más.

 

 

 

 


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