Todos poseemos dos tipos de pensamiento: uno rápido y uno lento.

Ese es el título del libro de Daniel Kahneman. El pensamiento rápido, que Howard Marks denomina pensamiento de pimer nivel es el que desde hace millones de años nos ha defendido de los peligros, es el pensamiento de lucha y de huida, y se encuentra situado en las zonas más profundas de nuestro cerebro más antiguo.

Ese pensamiento rápido es el que induce a muchos inversores aficionados a vender en los momentos de pánico y a comprar en los momentos de euforia.  

El pensamiento lento o pensamiento de segundo nivel, se haya situado en el córtex cerebral, es el que nos permite racionalizar, evaluar y argumentar nuestras primeras ideas rápidas. A diferencia del pensamiento rápido requiere un cierto entreno y disciplina ya que las emociones de nuestro cerebro ancestral suelen interferir con frecuencia.

Podríamos pensar que un inversor bien formado, racional, con disciplina, paciencia, templanza  y conocedor de los ciclos de los mercados sería el ideal (más aún si es un value investor) para administrar nuestros ahorros y yo también pensaba así hasta hace poco.

Poco a poco, a medida que tomaba más y más cafés value con Marco me di cuenta que @cfindipendente había conseguido dominar completamente el pensamiento rápido de primer nivel y no interfería para nada en su proceso inversor, más bien se aprovechaba de él ya que otros inversores vendieran presas del pánico a precios ridículos. También me percaté de que Marco aplicaba el pensamiento de segundo nivel de forma automática en todas sus decisiones financieras sin aparente gran esfuerzo debido al hábito y al estudio continuados.  En cambio @cfindipendente me transmitía una sensación de inquietud en sus comentarios y en sus escritos que mostraba que había un camino mucho más difícil por recorrer, un camino lleno de obstáculos al que pocos inversores llegan:  EL PENSAMIENTO DE TERCER NIVEL.

Ese es un concepto nuevo que he ido trabajando intuitivamente con Marco durante todos estos meses en los que  me repetía que no era suficiente con comprar barato que debíamos saber por qué está barato para evitar las trampas de valor y evaluar los posibles catalizadores.  El pensamiento de tercer nivel es ir un paso más allá en el proceso inversor, es convertir la Inversión en Arte.  Requiere mucha imaginación y creatividad y llegar a tener ese tipo de pensamiento es lo más cerca que se puede estar de obtener la excelencia en el proceso inversor.

Muchas gracias, Marco, por permitirme recorrer ese camino hacia la Excelencia del tercer nivel junto a ti.