Marco Lanaro (@cfindipendente)  me ha ayudado a pensar como propietario, no como especulador, en mis inversiones en acciones y ese concepto ha cambiado completamente, mejorándola, mi estrategia de inversión. Le pedí una cita que aludiera al tema y me mandó esta joya. Gracias Marco.

"Some regard private enterprise as a predatory tiger to be shot. Others look upon it as a cow that they can milk. Only a handful see it for what it really is-the strong horse that pulls the whole cart."
Winston Churchill

"Algunos consideran la empresa privada como un tigre predador al cual hay que disparar. Otros la miran como la vaca que hay que ordeñar. Solamente unos pocos la ven por lo que realmente es: un caballo fuerte que tira la carreta completa"  Winston Churchill.

 

Cuando compramos acciones adquirimos un derecho sobre una parte de las ganancias presentes y futuras de la empresa (cuidado, también adquirimos un deber sobre las deudas).

Si tenemos la suerte de que esas acciones coticen en bolsa podremos aprovecharnos de la volatilidad y de la liquidez, eso es una gran ventaja porque el Sr. Mercado, a diario, nos hará una oferta de compra/venta de nuestras acciones y eso no pasa en nuestra vida real (¿alguien le hace una oferta diaria por sus activos no cotizados?)

La clave pues, aparte de comprar la acción a buen precio, es decir, con su muelle comprimido, es adquirir un derecho sobre un buen negocio en el que seamos tratados como socios propietarios del mismo.  Si, en cambio, los accionistas mayoritarios sólo nos contemplan como gente que aporta capital a la que esquilmar sus ahorros estamos perdidos. Somos propietarios, pero como accionistas minoritarios dependemos de la buena fe de sus auténticos dueños y si estos se dedican a ampliar capital, a empobrecer la empresa haciendo pésimas adquisiciones, a robarnos nuestro dinero disminuyendo el valor intrínseco de nuestras acciones, nuestra inversión será pésima.

Pensar como propietarios hará más estables nuestras inversiones, nos hará mejores inversores, pero cuidado, procure que le traten como propietario y sobre todo que los accionistas mayoritarios contemplen su empresa como   un caballo fuerte que tira la carreta completa