Lo que más me preguntan por la calle es exactamente lo mismo que planteo yo cada día a los expertos en Capital : ¿Cuánto crees que nos queda de crisis en España? La mayoría espera tocar fondo en 2013, y después notar indicios de lenta recuperación a lo largo de varios años. Estamos en muchos indicadores a niveles de 2002, así que hemos perdido ya una década.
Siempre he defendido que la economía es más una percepción de nuestras relaciones humanas que una medición numérica. Y se parece, efectivamente, a observar el vaso medio vacío o medio lleno. Resumo las dos fuerzas opuestas que se están moviendo:
Esperanzador: que las exportaciones de empresas españolas estén creciendo de forma brillante, que los ajustes en el sector privado estén prácticamente hechos, que el déficit estructural del país (sin contar los extras de pago de deuda y gastos sociales) no exista. Que los bancos puedan volver a dar créditos, una vez terminada su reestructuración.
Preocupante: que el déficit real sea superior al declarado, porque se han venido retrasando devoluciones de impuestos a 2013, que la reforma de la administración pública siga demorándose, que los países del entorno (Francia en particular) se deterioren más.
Si las cosas no empeoran, nos quedarían dos o tres trimestres de contracción económica, según escuché decir a David Cano (AFI). Luego, nos esperaría la recuperación a un ritmo que nadie se atreve a augurar. Para crear empleo, primero deberían aparecer expectativas para las empresas, que es lo que empuja definitivamente la inversión que hoy sigue muerta. Hay que contar uno o dos años desde ese momento, para que una mejoría se note de verdad.
En conclusión, quienes mejor aguantan hoy son las empresas que aceptaron que la crisis iba a ser larga y decidieron qué hacer durante este tiempo. Tomemos nota.