Luis Vicente Muñoz
(LuisVMunoz)

CEO de Capital Radio

Un país de minibanqueros


Escrito 29 Jan 13

Dentro de pocos días España confesará con qué déficit público terminó el año 2012.  Varios ministros están dando a entender que el dato no será tan malo, aunque incumpla el objetivo comprometido con Bruselas del 6,3%. Lo que sí habrá es un truco a costa de los sufridos ciudadanos: el retraso de las devoluciones del IRPF más allá de terminado el año, y el fraccionamiento del impuesto de sociedades.

Cualquiera de nosotros conoce a alguien a quien Hacienda no le ha devuelto aún su importe excesivo de la renta 2011. Mientras tanto, todas las empresas han sido requeridas a adelantar el pago del impuesto sobre sociedades, para permitir al Tesoro disponer del máximo dinero en efectivo posible. Sólo por el lado empresarial, se calcula que los ingresos adelantados superan los 3.500 millardos.

Lo explicaba muy bien ayer en la tertulia de Capital Ignacio Ruiz-Jarabo. “Este dinero, junto con el IVA facturado pero no cobrado, no correspondería a este ejercicio, pero se contabiliza a favor de un menor déficit público. La recaudación ha subido un 4% en 2012, pero apenas el 1% en diciembre. Es el milagro de Papá Noel”. Aún así, los expertos esperan que la cifra clave no sobrepase el 7% del PIB, ni siquiera con la aportación desmesurada de Cataluña.

Si el déficit se publicara por encima de esa cifra, la prima de riesgo volvería a subir con fuerza probablemente, y el país podría necesitar de la ayuda financiera del Banco Central Europeo. Y eso supondría un nuevo acuerdo de ajustes con la Troika. Pero hay esperanzas de que no sea necesario. Con un poco de suerte, si la economía reduce su caída a lo largo del año y se estabiliza durante el segundo semestre, España podría sortear ese desagradable escenario. No olvidaremos que si así ocurre, el mérito será por entero de los ciudadanos que han cargado sobre sus espaldas tan dura tarea económica.

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