No sé si dar por iniciado un cambio de ciclo, me refiero tanto al económico como al social, o bien constatar que estamos en el ciclo del cambio.
 
Quizás el cambio se ha ido fraguando día a día pero no nos hemos dado cuenta de ello. La imparable y creciente conectividad nos ha cambiado la vida, ahora todo es inmediato, social y un único individuo, aíslado pero conectado, puede cambiarlo todo. Es el "efecto dominó" llevado a la práctica. La frontera de lo físico y lo virtual está desapareciendo y, cuando lo haga del todo, tampoco nos habremos dado cuenta de ello. Un buen día se nos destaparan los oídos con un simple 'pop' como cuando sales de bucear superficialmente. Entonces nos daremos cuenta que la política y la economía se han virtualizado y fusionado, que el dinero dejó de ser contante y sonante hace tiempo y que la vecinita del quinto, con la que hemos chateado íntimamente durante meses, es un chatbot hiperrealista al más puro estilo Eliza de los 60.
 
Hace tiempo descubrí que, si en la ruleta del casino apostáramos con billetes, las apuestas serían menores y los jugadores pondrían stop loss más bajos; hubo que inventar la ficha, el dinero virtual de plástico que con tanta facilidad se tira encima del tapete, casi despectivamente. Antiguamente comprar una acción requería una burocracia interminable que empezaba firmando papeles en el banco de turno, ordenar la compra de las acciones y que se ejecutase dicha orden en Madrid en el menor tiempo posible, tres días con suerte. Era lentísimo, no era adictivo, nada competitivo y se movía poco dinero. Hoy hemos pasado de eso a la compra-venta individual e íntima, sin límites, desde el ordenador de casa y al creciente HFT de los grandes.
 
En la red y en la tele no paramos de ver actos impunes de dictaduras caducas, de viejas glorias que se aferran a estatus medievales. Movimientos sociales populares reclamando democratización, derechos y que el individuo existe por encima de sus dirigentes aunque estos hagan oídos sordos. Las denuncias ya no se presentan en los juzgados que siempre acaban juzgando tarde, sin contentar a nadie. Ahora todo se hace con la inmediatez que permite la tecnología, en directo, como en el 'Show de Truman' y sus consecuencias son imprevisibles.
 
Los mercados, siempre manipulables, los manipulamos todos en nuestra justa medida y el resultado es lo que todos hemos decidido aportando nuestro grano de arena. Sí, hay granos mucho más gordos que otros pero todos estamos ahí, al igual que el teorema del punto gordo y la recta astuta. No es que los mercados sean eficientes pero el resultado es el que nos hemos trabajado entre todos. Ya no es cosa de dos o tres sino de dos o tres millones de órdenes por segundo, proporción irreflexiva hecha al azar, evidentemente.
 
Todo cambia y, el que no se adapte, se quedará fuera o será engullido. Welcome to the real world! Al fin y al cabo seguimos hablando de la teoría de la evolución de Darwin ¿no?