Salvo milagro el Brexit ya es una realidad con el 51,7% de los votos a favor. Se abre una brecha histórica cargada de incertidumbre. Nadie ni nada es capaz de predecir qué va a ocurrir a partir de ahora a pesar de que la salida efectiva tardará lo suyo.

La libra esterlina va a perder su poder adquisitivo (malo para las costas españolas repletas de turistas británicos), veremos si hay fugas de capitales. Evidentemente la UE afronta su momento más delicado y el Reino Unido su momento más incierto.