Gracias a la ilustración de Theodor de Bry recogida en un manuscrito de Luigi Bossi, a su vez recogida en la “Colección de Viajes y Descubrimientos” de Martín Fernández Navarrete, ha llegado hasta nosotros la leyenda del huevo de Colón que dice así:

Entre las fiestas con que obsequiaron a Colón los Grandes de La Corte, cuando volvió del primer viaje, fue una el banquete que le dio el Cardenal Pedro González de Mendoza. El Almirante ocupaba el primer lugar y conversando durante la comida uno de los Grandes sostuvo que si Colón no hubiera descubierto el Nuevo Mundo no habrían faltado hombres de talento y habilidad para ejecutar la misma empresa. Entonces Colón tomó un huevo y preguntó si alguno de los que estaban presentes sabría hacer que se mantuviera derecho sin ningún apoyo. Nadie pudo conseguirlo y Colón aplastando de un golpe un extremo del huevo logró que se mantuviese derecho sobre la mesa.

La RAE define el “Huevo de Colón” como la “ Cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio.

Todos sabemos que el artificio del “value investing” consiste en comprar acciones a un precio menor al de su valor intrínseco y venderlas cuando el precio de mercado le alcance o supere. Sin embargo, algo tan sencillo de entender suele convertirse en una quimera en la práctica aún a sabiendas de que no lo es.

Ni trampa, ni cartón pero la mayoría seguimos fallando, a pesar de Colón.