Cuando estamos a las puertas de una crisis económica son muy pocos los expertos capaces de predecirla y menos los que se atreven a decirlo en voz alta por miedo a la equivocación, al desprestigio e incluso al ridículo. Conforme la crisis empeora y por lo tanto se afianza, las opiniones de los expertos se cargan de razón e incluso son capaces de (sorprendentemente) argumentarla al cabo de cierto tiempo. A toro pasado, todos lo habían dicho o insinuado pero los demás no lo habíamos entendido o no lo habíamos leído.
Demagogia aparte, los auténticos expertos no son los que predicen los acontecimientos sino los que se adaptan a las circunstancias, capeando el temporal y aprovechándolo para crear valor cuando los demás buscan refugio. Aguantar contra corriente requiere coraje, mucho coraje e incluso algo de osadía. ¡Gracias a esos pocos que me demuestran lo poco que sé!
¿Jugamos a ser expertos? ¿Greenspan o a Bernanke?
Dicen que Greenspan se pasaba los días mirando las curvas de los mercados financieros, fue considerado un Dios visionario y, después, el culpable de todos los males. ¿Y Bernanke? Dicen que es mucho más teórico que su maestro pero que también mira las curvas, es un buen conocedor de la historia de los mercados y de sus crisis. ¿Sabrá predecir el futuro anticipándose o engrosará la lista de los que solo predicen el pasado?