La noticia no estuvo ayer en Cannes ni hoy en la cumbre del G20 sino en lo que ocurrirá mañana en Grecia.
 
Si se confirmara la noticia, un rumor creíble a estas horas, de que Papandréu ha perdido la mayoría absoluta en el Parlamento tras perder el apoyo de dos nuevos diputados, la moción de confianza de mañana no se superaría y con toda probabilidad las elecciones anticipadas, ya pedidas por el líder de la oposición, serían la consecuencia inmediata.
 
Mientras tanto, Papandréu, en el mundo de yupi, ajeno a la actualidad que le acosa, anuncia el plebiscito para el 4 de diciembre.
 
Si se convocan elecciones anticipadas hay unos plazos burocráticos que cumplir por lo que automáticamente:
 
  • Se suspendería el referéndum.
  • Grecia no recibiría los 8.000 MM € y entraría en quiebra desorganizada a finales de diciembre.
  • Todo se pospondría al año que viene.
  • Los mercados quedarían expuestos a la indecisión absoluta durante meses y afrontarían el vencimiento de la ingente cantidad de deuda sin red.
¿Pueden 1.220 millones de habitantes (UE) quedar paralizados hasta nuevo aviso porque el presidente de un país de 11 millones de habitantes (Grecia) pierda la mayoría parlamentaria? Con políticos internacionales de esta talla ¿quién necesita enemigos?
 
El efecto dominó está servido...