La promesa de Durao Barroso de presentar opciones para lanzar los eurobonos y una videoconferencia en la que Alemania y Francia respaldaron, con intensidad muy distinta según el medio que se lea, a Grecia afirmando que no dejarán caer el país a cambio del cumplimiento de los compromisos adquiridos en julio pasado parecen haber calmado los mercados.
 
Personalmente no lo entiendo; es más de lo mismo. Promesas políticas de políticos hacia otros políticos y de cara a la galería. Una merienda de políticos. Pensaba que ya habíamos superado la fase de las promesas y que los mercados iban a ser totalmente insensibles a toda esta verborrea.
 
No sé si pensar que estaba completamente equivocado o si los mercados suben por otras causas que desconozco junto a una euforia pasajera que se esfumará tan pronto se compruebe que Atenas sigue siendo incapaz de cumplir consciente o inconscientemente con sus compromisos y lo de Barroso se queda en una declaración de buenas voluntades que, con suerte, podría instaurarse después de la armonización fiscal europea.
 
Quisiera equivocarme porque me va mi capital en ello.