A medida que las primeras señales de mejoría comienzan a producirse a nivel global y, sobre todo, en EEUU, otro hecho está sembrando la preocupación entre los inversores de todo el mundo. El dólar lleva meses cayendo en picado, en un recorrido inversamente proporcional al de las Bolsas. La mayoría de los expertos apuntan a que, en medio de un panorama en el que los tipos de interés se han desplomado con objeto de incitar el comercio, los inversores han perdido miedo al riesgo, lo que les ha llevado a vender dólares para comprar otras monedas que, como el euro, ofrecen mayores rentabilidades y, por lo tanto, oportunidades de ganar dinero que el billete verde.

En qué nos afecta

Imagínate que eres un poderoso financiero. Está claro que las fluctuaciones en el precio de cambio de las divisas afectarán mucho a tus inversiones, pudiéndote hacer ganar o perder millones de dólares. Aunque en menor medida, a los pequeños ahorradores, este mismo efecto puede condicionarnos mucho. Por ejemplo, si somos partícipes de un fondo de inversión que está presente en mercados de valores de Estados Unidos o América Latina. Incluso, hay muchos productos financieros que directamente utilizan el dólar como su divisa principal. Por ello, revisa bien el folleto informativo de los productos que contrates en tu banco, para evitar sorpresas desagradables.

Pero hay más. Aunque tú no lo notes, afortunado habitante de la vieja Europa, un dólar devaluado frente al euro favorece la caída general de precios, ya que las importaciones procedentes de EEUU son más baratas y, por lo tanto, más competitivas que los productos originarios de aquí. Eso quiere decir que si los productos europeos quieren competir de verdad con los estadounidenses, deben reducir márgenes para no arriesgarse a perder cuota de mercado. Esto lo hemos notado sobre todo en dos segmentos: el del automóvil, donde los precios se han mantenido inmutables en los dos últimos años; y el de viajes, donde hay cada vez ofertas más suculentas para viajar por todo el mundo.

Por qué cae el dólar

Como ya hemos adelantado arriba, hay múltiple razones: la caída de tipos que impulsa la inversión en divisas más volátiles, el descenso notorio en los precios del crudo, la práctica de algunos países emergentes que están cambiando dólares por materias primas, el progresivo abandono del billete verde como valor refugio… Lo único cierto es que la moneda estadounidense está cerca de sus mínimos históricos, que marcó en julio de 2008, cuando se cambiaba a 0,62 euros.

Entre los expertos, hay dos previsiones respecto al dólar. La primera es que la caída en su cotización impulsará cada vez más la llegada de especuladores, por lo que es posible que siga instalado en este rally bajista y llegue a romper su suelo de siempre. Pero es que, además, los analistas subyacen que, en el fondo, esta depreciación del dólar viene debido al decoupling que se está produciendo a nivel global. Es decir, que la riqueza, el capital y la liquidez está cambiando de unas regiones del mundo a otras como consecuencia del nuevo orden mundial que está surgiendo tras la fuerte crisis que hemos vivido.

¿Se está haciendo algo por controlar el dólar?

Según el último World Factbook recientemente publicado, China continúa siendo el país con mayores reservas de dólares del planeta, con alrededor de 2 billones de dólares. De hecho, los bancos centrales asiáticos son los que ocupan las primeras posiciones de esta singular lista.

Hace unas semanas, intentaron realizar una intervención conjunta para intentar paliar la debilidad del billete verde. En concreto, Corea del Sur, Tailandia y Hong Kong compraron alrededor de 1.000 millones de dólares en divisas, mientras el Banco Central de Filipinas compró en torno a los 100 millones.

Todo en vano: la pasividad estadounidense en fomentar la apreciación de su moneda ha vuelto a tirar hacia abajo del dólar. ¿Los motivos? Más exportaciones, más actividad de la industria y una recuperación más rápida del comercio y del nivel económico pre-crisis. Y es que todo parece valer en los tiempos que corren.

Descubre Pizarra Económica