Allá por primavera de 2011 decidí que era buen momento para aprender un poco de inversión, y -a modo de autoincentivo- invertir en bolsa. La primera decisión salomónica fue invertir la mitad del capital en bestinfond y la otra mitad directamente en acciones. Así, llegado el momento, podría comparar y decidir qué estrategia era más conveniente, para decidir hacia dónde dirigir los ahoros futuros. La salida de Paramés ha terminado por decantar la balanza y esta semana he cerrado el 80% del bestinfond -las cosas de palacio van despacio-. 

Trazamos pues una linea e iniciamos una nueva etapa, en la que -intuyo- los primeros movimientos van a ser de toma de beneficios, en parte por motivos fiscales y en parte porque las posiciones han alcanzado un precio en el que resulta difícil justificar que sean una "oportunidad de compra". A partir de ahora la posición restante en bestinfond pasa a ser considerada como una acción más en la cartera,en la que también incluiré "liquidez" y probablemente resetearé el contador de rentabilidad -la hoja de cálculo que utilizaba tiene 150 columnas x 400 filas y va a petar como la siga "toqueteando"-.

Les dejo con la "foto finish" de la "vieja" cartera.

Y la configuración actual de su "nueva" sustituta.