Patrimonia

El reto del gobierno y la banca de Andorra - Xavier Puig


Escrito 2 Oct 15

La denuncia de la FinCEN, la agencia contra crímenes financieros dependiente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, sobre Banca Privada d’Andorra, es una mala noticia para el sistema financiero andorrano. Sin duda. De hecho, la acusación literal es que “los altos directivos corruptos y los débiles controles contra el lavado de dinero de BPA, han hecho de esta entidad un vehículo fácil de lavado de dinero de terceros para canalizar el producto del delito organizado, la corrupción y la trata de personas a través del sistema financiero de Estados Unidos “.

Los hechos aludidos son graves pero aun siendo una pésima noticia para la banca andorrana, puede convertirse, sin embargo, en una gran oportunidad. Todo dependerá de cómo juegue sus cartas el gobierno andorrano. De momento, la inmediata comparecencia de su jefe de gobierno, Toni Martí, apunta buenas maneras y unos excelentes reflejos políticos.

Es importante señalar que no es la solvencia bancaria de la BPA ni su liquidez lo que está en entredicho. El conjunto de la banca andorrana, que consta de 5 entidades, tiene en promedio ratings de solvencia mejores que la banca española. De hecho, Andorra como país tiene un rating superior al del Reino de España. La calificadora Standard & Poor’s  otorga a Andorra una calificación crediticia de “BBB +” y a España una calificación un escalón menor de “BBB”.

El sector financiero de Andorra representa el 20% de su PIB. Es el sector clave de su economía. Por ello, a partir del año 2009, Andorra inició una política de adopción de estándares internacionales respecto al intercambio de información fiscal y a la prevención del blanqueo de capitales. La ratificación, en el año 2011,  del convenio de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacionales o la firma reciente de los Convenios para la No Doble Imposición con Francia y España son una muestra de ello.

Sin embargo, promulgar leyes o firmar convenios, no sirve de mucho si no se dotan de los recursos necesarios para garantizar su cumplimiento con una buena supervisión y controles internos. Y ello significa gasto público y por tanto: ingresos públicos suficientes. El sistema fiscal andorrano, basado hasta hace tres años en la imposición indirecta, ha entrado en un proceso gradual de cambio hacia un sistema tributario moderno, equiparable a los países de la OCDE. Así, en el año 2012 entraron en vigor tres impuestos que gravan las rentas empresariales: el impuesto de sociedades, el impuesto sobre rentas de actividades económicas y el impuesto sobre rentas de no residentes. Pero será en este año 2015 cuando por primera vez los andorranos descubrirán lo que significa el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

El gobierno de Toni Martí tiene, gracias a este escándalo, la fuerza moral para continuar con este proceso de implementación de reformas, que aunque sean políticamente incómodas, aparecen ahora como totalmente justificadas e imprescindibles. Tiene a su favor que hace tan solo unas semanas ganó unas elecciones, tiene mayoría y suficiente tiempo por delante.

Estas reformas deben ir encaminadas a reforzar la INAF (Instituto Nacional Andorrano de Finanzas), que es la máxima autoridad bancaria del país y la UNIFAND (Unidad de Inteligencia Financiera de Andorra)  que tiene como misión “impulsar y coordinar las medidas de prevención de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo”.

¿Pensemos qué hubiera pasado si hubieran sido estas instituciones y no el Departamento del Tesoro de Estados Unidos quienes hubieran actuado contra esas malas prácticas bancarias de las que ahora estamos hablando? Seguramente,  la misma noticia, hubiera tenido un efecto positivo respecto al prestigio de Andorra como plaza financiera capaz de ejercer un control eficiente sobre sus instituciones bancarias.

Es importante señalar que no es la solvencia bancaria de la BPA ni su liquidez lo que está en entredicho. El conjunto de la banca andorrana, que consta de 5 entidades, tiene en promedio rátings de solvencia mejores que la banca española. De hecho, Andorra como país tiene un ráting que hasta ayer era superior al del Reino de España. La agencia calificadora Standard & Poor’s rebajó la calificación a Andorra a BBB, la misma que España.

Xavier Puig es Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Pompeu Fabra y director de los programas de Banca y Finanzas en la UPF Barcelona School of Management

Artículo publicado en Patrimonia http://goo.gl/mtqgTE

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