Conseguir financiación es un objetivo que la inmensa mayoría de personas se tienen que proponer en algún momento de la vida. Proyectos de gran envergadura económica como adquirir un vehículo o reformar una vivienda, comprar una casa mediante un hipoteca, financiar unos estudios superiores o, incluso, hacer frente a los clásicos gastos de fin de mes en un mes delicado. Son cuestiones a las que se les hace frente con diferentes tipos de préstamos. Desde una hipoteca hasta un minicrédito, siempre debemos saber cuál es el que más nos conviene en función de la necesidad que tengamos y, si no queremos pagar de más , es recomendable que comparemos entre diferentes préstamos y sepamos por qué nos va a cobrar cada entidad por su producto.

El importe que ofrecen

La cantidad de capital que nos preste cada entidad será uno de los aspectos que más nos llamará la atención cuando estudiemos una oferta. En base al coste del proyecto que queramos llevar a cabo, nos vendrá mejor un tipo de préstamo u otro. Sin embargo, debemos tener cuidado a la hora de pedir más o menos importe, puesto que en cualquier crédito cuanto más capital contratemos, más intereses pagaremos. Lo mejor que podemos hacer es solicitar solo la cantidad que realmente necesitamos.

El plazo de reembolso

Del mismo modo que ocurre con el importe, también debemos ser cuidadosos con el préstamo que escojamos. A mayor plazo, más intereses tendremos que reembolsar. Por ese motivo, será importante que tengamos en cuenta cuándo vamos a cobrar para ajustar las cuotas a nuestra economía. También será importante que no escojamos un plazo excesivamente corto, sobre todo en algunos préstamos concretos, ya que las penalizaciones por demora pueden ser mucho más costosas que los honorarios propios del préstamo.

El interés del préstamo

Para la inmensa mayoría de créditos, tendremos que fijarnos en la TAE (Tasa Anual Equivalente), ya que es un indicador que marcará el precio del préstamo incluyendo coste adicionales además del interés nominal. Actualmente, conseguir préstamos personales convencionales por debajo del 8 % TAE será muy positivo para nuestra economía, puesto que disfrutaríamos de un crédito con un coste por debajo de la media. No obstante, para los créditos rápidos y los minicréditos, este tipo de indicador no es representativo y es más conveniente que nos fijemos en el interés mensual y en coste de contratar 100 € a devolver en 30 días, respectivamente.

Las comisiones

Las entidades nos pueden cobrar por llevar a cabo diferentes gestiones en la tramitación, concesión y reembolso del crédito. Es muy recomendable que nos informemos bien sobre las comisiones de cada préstamo, puesto que con ellas, aunque el préstamo tenga un interés pequeño podemos acabar pagando mucho dinero. Las más típicas son las de apertura, la de estudio y la de amortización anticipada. Son más típicas de los préstamos personales bancarias y en el caso de prestamistas de créditos rápidos es muy difícil encontrarnos este tipo de costes.

Productos vinculados

Las entidades bancarias tradicionales, normalmente, para concedernos el dinero nos pedirán que nos vinculemos a ellos. Por eso, nos suelen ofrecer, además del préstamo, una tarjeta de crédito, seguros... Si no los contratamos, el interés del crédito será más elevado. Por eso, los productos que nos quieran incluir en los préstamos es otra cuestión que debemos vigilar antes de contratar un préstamos. Los productos vinculados, al igual que ocurre con las comisiones, son más comunes de los créditos bancarios. Por otra parte, tampoco debemos olvidarnos de que los gastos adicionales que suponga la contratación del préstamo correrán por nuestra cuenta en la mayoría de ocasiones. Por ejemplo, los gastos de notaría o de tasación en el caso de préstamos hipotecarios tendremos que pagarlos nosotros, por lo que es otro aspecto que debemos valorar.