Purificación

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Madrid .

Aumento del fraude fiscal, ¿falta de moralidad o consecuencia de la crisis?


Escrito 11 Jun 14

El estudio “ El hueco que deja el diablo”, publicado recientemente por FEDEA (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), asegura que el fraude fiscal en España constituye, aproximadamente, el 4% del PIB, unos 40.000 millones de euros anuales.

 

Si desglosamos ese importe: el 1,7% del PIB se defraudaría en el IRPF, concretamente, un 60% en las rentas del capital mobiliario, un 55% en las rentas del capital inmobiliario, un 48% en las rentas empresariales y un 0% en las rentas del trabajo. El fraude fiscal en el IVA representaría, según FEDEA, el 1,4% del PIB, mientras que en el Impuesto de Sociedades, excluyendo a las grandes empresas, se situaría en torno al 0,2% - 1% del PIB.

 

Además, este estudio señala la existencia de 144.000 millones de euros de contribuyentes españoles localizados en paraísos fiscales, el 50% de ellos en Suiza, que eluden el sistema fiscal de nuestro país y que supondrían una recaudación para Hacienda de 7.400 millones de euros al año.

 

Sin embargo, es llamativo que un informe de febrero de este año, elaborado por el Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) y la Universidad Rovira y Virgili de Barcelona, eleve la cifra de fraude fiscal al 25,6% del PIB, es decir, hasta los 253.000 millones de euros. Según este informe, son cuatro los factores que han contribuido al incremento, desde la crisis de 2008, del fraude fiscal en España:

 

-El efecto arrastre provocado por el boom inmobiliario, que estableció una fuerte dependencia de la economía española con respecto a este sector.

-El vertiginoso avance del desempleo, hasta llegar al 26% de la población activa, con un 43% de desempleados mayores de 55 años.

-Las subidas de impuestos sin control tributario eficiente y la multiplicación de los casos de corrupción política y empresarial.

-Una enraizada cultura defraudadora en los ciudadanos españoles frente a sus vecinos europeos.

 

En cuanto al boom inmobiliario, creo que no es necesario un análisis detallado, estaremos todos de acuerdo en que ha sido un lastre, y no sólo fiscalmente hablando.

 

Con respecto al factor del desempleo, si bien es cierto que en las CC.AA más afectadas por el paro, existe mayor fraude fiscal, la economía sumergida no sólo se desarrolla por los parados, sino también por aquellos asalariados que realizan una actividad “extra” al desempeño de su profesión por la que no cotizan ni tributan. Según el informe de Gestha, uno de cada cuatro negocios funciona en “B” y un millón de empresas trabajan en negro.

 

En cuanto al tercer factor, las subidas de impuestos y el incremento de la corrupción, podemos realizar el siguiente análisis:

 

-Según PWC, la complejidad del sistema fiscal español disuade del pago de impuestos, a la vez que desanima a la inversión. A lo que se suma la percepción del ciudadano de que se realiza una presión fiscal excesiva sobre los rendimientos del trabajo.

 

-¿Y el efecto de la corrupción? Según el resultado del Eurobarómetro publicado por la Comisión Europea a principios de este año, el 63% de los españoles considera que la corrupción le afecta directamente a su vida diaria, frente al 25% de la media europea. Pero además, el 95% de los ciudadanos afirma que la corrupción está generalizada en España, frente al 76% de media del resto de la UE. El propio informe llama la atención sobre los escasos controles a los que están sujetos las CC.AA y Corporaciones Locales en nuestro país a la hora de ejecutar el gasto público, y nos recuerda la necesidad de transparencia de las cuentas públicas.

 

Aunque muchos expertos señalan como cuarto factor y determinante, la ausencia de moral fiscal de los contribuyentes españoles, es curioso que, ninguno de los sucesivos gobiernos, ha elaborado nunca un informe donde se cuantificara la cifra real que corresponde a la economía sumergida en España. Desde la Gestha, denuncian la falta de medios de los técnicos de Hacienda, argumentando que, en nuestro país, existe un sólo inspector de Hacienda por cada 1.958 habitantes, mientras que Luxemburgo cuenta con uno por cada 574 habitantes, Alemania con uno por cada 740, y Francia con uno por cada 942.

 

Podríamos inferir que, al no dedicar el Gobierno los esfuerzos suficientes para perseguir el fraude fiscal, se está trasladando a la ciudadanía la sensación de impunidad. Algunos expertos consideran que se tolera el fraude fiscal y se elaboran políticas de lucha contra el fraude ineficaces porque la economía sumergida se entiende como un colchón que impide revueltas sociales.

Comentarios (4)

11 Jun 14


La disparidad de cifras especuladas por diferentes fuentes no
invita a la confianza sobre el terreno en que pisamos en este tema.
Es cierto que la prolongada crisis y las dificultadas financieras de
familias y empresas haya reducido los ingresos fiscales declarados o
incluso elevado un cierto volumen de economía encubierta, pero no es
menos cierto que la caída del inmobliario posiblemente habrá
arrastrado a la baja el volumen de la cadena de fraude asociado
tradicionalmente a este sector. Dicho esto, conviene recordar
también que gran número de los medíaticos casos de corrupción son
por causas iniciadas antes del estallido de la crisis.


En mi opinión, cambiaría la 'o' de la pregunta por una 'y'. Po
dríamos decir que la causa estructural del fraude estaría en
la falta de 'moralidad fiscal' de la sociedad española, si es que
este término puede utilizarse correctamente, mientras que la crisis
estaría añadiendo un elemento coyuntural del fraude, que podría irse
diluyendo a medida que remita la crisis.


David7252 Mi filosofía es Value

12 Jun 14

@purificación, en primer lugar felicitarte por tu genial artículo. El
fraude fiscal es algo tan tradicional y arraigado en nuestro país como
las más antiguas tradiciones. En tanto el dinero que se defrauda que
es algo imperativo que dediquen en cuerpo y alma a la persecución de
defraudadores. Si todo el dinero no declarado de los últimos 10 años
hubieran ido a las arcas nacionales, ahora no estaríamos hablando de
crisis, y si de un país próspero.


Espero que esta experiencia que estamos viviendo estos años nos sirva
para cambiar la tendencia, y primero concienciarnos de que tributar
redunda en la mejora de los servicios sociales de todos los
ciudadanos, y perseguir con mano dura a quien quiere saltarse las reglas.


12 Jun 14

Todo lo defraudado es dinero que no entra en la caja del Estado, por
tanto, lo pagamos después todos.


¿Por qué no emplea el misnisterio de Hacienda más recursos para esta tarea?


12 Jun 14

Buenas,


A mi es uno de los temas que más me enciende como pagador religioso
de impuesto por mi modesta actividad económica.


Un incremento de ingresos de esos defraudadores permitiría una
reducción de varios impuestos generales que disuadiría a seguir
defraudando. Esa misma reducción de impuestos incentivaría la
inversión y la creación de empresas, etcétera, etcétera.


Seguro que no es así de fácil, pero me parece muy claro que es un
problema sobre el que se deben dar soluciones eficaces.


Luego si se comparas estas cifras con las inversiones
"ridículas" de 100 € en sectores claves I+D que además han
pasado a 0 € por la crisis dejando en paro a personal cualificado (o
haciendoles emigrar)... te dan ganas de sacar la escopeta!


Saludos,