Rubén
(Ruben1985)

El Factor Calidad y la Psicología Inversora


Escrito 6 Feb

“No obstante, el riesgo de pagar un precio demasiado elevado por una acción de buena calidad, aunque es real, no es el principal peligro al que se enfrenta el comprador medio de acciones. La observación durante muchos años nos ha enseñado que las principales pérdidas que sufren los inversores provienen de la adquisición de acciones de baja calidad en momentos en los que las condiciones económicas son favorables. Los compradores consideran que los buenos beneficios actuales son equivalentes a la «capacidad de generación de beneficios» y dan por supuesto que la prosperidad es lo mismo que la seguridad.”

                                                                                                       Benjamin Graham.

 

Según la compañía Standard & Poor’s las acciones de alta calidad (calificación A- o superior) – medidas por su crecimiento y estabilidad de beneficios y dividendos en los últimos 10 ejercicios -  han obtenido históricamente una rentabilidad superior a la del mercado y, especialmente, superior a la de las acciones de menor calidad (calificación C o inferior). Sin embargo, muchos inversores siguen haciendo caso omiso a las palabras de Graham que abren este artículo. ¿Por qué, como bien apuntó Galbraith en su día, estos siguen padeciendo de una memoria financiera extremadamente breve y vuelven a caer en los mismos errores del pasado? Mi hipótesis es que buena parte de este fenómeno, al menos en lo que concierne al inversor particular, es fruto de su psicología (el inversor profesional es víctima de otro tipo de cuestiones como el career risk… etc.).

 

Mercados alcistas y acciones de baja calidad

Buena culpa de esto puede tenerla el comportamiento de este tipo de acciones de baja calidad durante los mercados alcistas, ya que tienden a magnificar los efectos de dicho mercado. Es decir, se comportan, porque en muchos casos así lo son, como acciones de elevada beta. El siguiente gráfico muestra el comportamiento de los distintos tipos de acciones según su calidad para el periodo alcista del ciclo bursátil 2002-2008, desde las de menor calidad (línea amarilla) a las de mayor calidad (línea roja).

 

 

Aunque del todo abstracto, suele decirse que un ciclo bursátil dura unos cinco o siete años (entre 60 y 84 meses) y, de ellos según Ken Fisher, unos 18 meses se corresponden a la “parte bajista” del ciclo. Por  lo tanto, atendiendo a los números, las acciones se encuentran en “fases bajistas” solo el 20-30% del tiempo, mientras que el 70-80% restante se encuentran en “fase alcista”, es decir, el momento en el que este tipo de acciones tienden a brillar. Los mercados alcistas necesitan más tiempo para desarrollarse que las correcciones, que suelen ser más violentas (el miedo es más potente que la codicia). Por lo tanto, el inversor se encuentra con que la mayor parte del tiempo vive en un mercado alcista, y en el que las acciones de baja calidad, las que más suben en este entorno casi por definición copan los titulares (por el hecho, a modo de la “pescadilla que se muerde la cola”, de que son las que más suben). Según Robert Shiller, esto conduce a un exceso de atención hacia aquellos activos con mejor comportamiento, produciendo un bucle de retroalimentación en el que mayores noticias atraen a más inversores y con ello se producen posteriores subidas de precios que a su vez conducen a más atención (noticias) por parte de los medios*. Por el contrario, las acciones de calidad se vuelven los patitos feos, aburridas (precio poco volátil) y sin noticias trascendentes (fundamentales poco volátiles).

* Evidentemente esta explicación es, por necesidad de ser breve en la exposición, exageradamente simplista. El lector queda invitado a investigar por sí mismo los procesos psicológicos que ocurren en la mente del inversor/especulador. Son, entre muchos otros, conceptos como auction fever, el efecto dotación, social proof, social facilitation… etc.

 

Acciones de calidad y los héroes desconocidos de Taleb

El siguiente gráfico muestra el comportamiento que tuvieron los distintos tipos de acciones según su calidad durante el año 2008, la parte bajista del ciclo bursátil 2002-2008.

 

 

Se puede apreciar que no hay acciones exentas de sufrir caídas sea cual sea su nivel de calidad, pero sí existen grados. Mientras que las acciones A o A- perdieron en promedio cerca de un 40%, aquellas con un rating de B- lo hicieron en casi un 60% y un 75% para aquellas con rating C. Ahí es donde realmente brillan las acciones de calidad. Lo que ocurre es que esta aportación a la rentabilidad es “silenciosa”, produciéndose cuando todo el mercado cae (es menos “vistosa” por así decirlo). Esto me lleva a pensar en uno de los razonamientos que hace Nassim N. Taleb, el del héroe desconocido: Las personas tendemos a infravalorar aquello que nos previene de los malos resultados (como parece ocurrir en el caso de las acciones de calidad).

La inversión se rige por la asimetría. Si una acción con calidad A cae un 40%, necesitamos de una ulterior subida de casi el 70% para volver a restablecer nuestro capital. Pero si la caída es del 75% como el caso de las acciones de tipo C, necesitaremos una subida del 400% para poder lograr dicha empresa. Es decir, en términos generales, las acciones de calidad son menos arriesgadas gracias su mayor capacidad para preservar nuestro capital. Charlie Munger suele mencionar que debemos “invertir” nuestra forma de pensar, que nos centremos en evitar a los perdedores (acciones de baja calidad), pues los ganadores se cuidarán por sí mismos. Este es el motivo de invertir en empresas de calidad.

 

El resultado final

Al final de un ciclo bursátil completo, las probabilidades se mueven en favor de aquellas acciones que han demostrado mayor capacidad para preservar el capital. La línea azul del gráfico inferior muestra el comportamiento de las acciones de mayor calidad según S&P frente a la línea roja de las acciones de menor calidad.

 

 

El problema es que si no “invertimos” nuestro enfoque de inversión, centrándonos en aquellas acciones “aburridas” podríamos acabar siendo engullidos por las páginas oscuras de la historia del mercado de valores. Todo ello me invita a pensar que, lejos de lo que pueda parecer, la inversión en empresas de elevada calidad es un acto de pensamiento contrario y enfocado al largo plazo. Es un acto de pensamiento contrario porque el inversor tiene que estar preparado para posibles periodos (de hasta el 70-80% como hemos visto) en lo que sus resultados serán inferiores a los de muchos inversores. Y, en el otro lado de la misma moneda, es un acto de largo plazo porque sus frutos pueden llegar a ser únicamente visibles una vez ha trascurrido todo un ciclo bursátil.  


Comentarios