La vivencia, que diría Ortega y Gasset, ha sido algo fuera de lo común; no sólamente por prestar atención en vivo a las palabras de Warren Buffett y sentir su calidez, parece que te habla directamente a ti, sino también para gozar de una persona con una trayectoria profesional extraordinaria.

Lo primero, decir que está en plena forma; a sus 79 años tiene una agilidad mental envidiable para una persona de 25 años, y una agilidad física envidiable para una persona de 60 años. Respondió muy de prisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar, sin vacilación ni esfuerzo y con precisión, todo tipo de preguntas durante 5 horas, desde las 9:30 de la mañana a las 15:30 de la tarde, con una hora de descanso. Le vi jugando al pimpón a 5 metros y al béisbol en la película que proyectan antes de la sesión de preguntas y respuestas; se mueve con la torpeza de quien apenas ha practicado deporte en su vida, pero se mueve. Sé de buena tinta que en el 2009 (durante la tarde del día de la junta) saludó personalmente a todos los asistentes de fuera de EEUU; este año anunciaron con tiempo que, con pesar, se veían obligados a suprimir la recepción a accionistas internacionales debido a que la asistencia era cada vez más numerosa y el tiempo disponible para ella cada vez más escaso. Otra vez será.

Lo segundo, constatar que somos muchos los aficionados que compartimos la misma filosofía de inversión, la creencia de que el modo más fiable de obtener rentabilidades adecuadas consiste en invertir a largo plazo en negocios bien gestionados, inteligibles e infravalorados con un potencial de revalorización considerable, o sea, sentido común aplicado a largo plazo. Conocí a varios agricultores y ganaderos de Nebraska; no sabría decir si la rentabilidad que sacan a sus tierras y a su ganado es superior o inferior a la que consiguen invirtiendo con Warren.

Durante la sesión de preguntas a WB, muchos accionistas a mi alrededor estaban dale que te pego al bolígrafo y al cuaderno anotando (supongo) tantas palabras textuales del oráculo como sus manos y oídos les permitiesen. No sé si todos ellos se encontraban allí por motivos profesionales. En cierto modo WB fomenta estas situaciones agobiantes prohibiendo expresamente (y repitiéndolo frecuentemente por tierra, mar y aire) grabar cualquier imagen o sonido del evento, llegando al extremo de pedir a todos los accionistas que informen inmediatamente a los vigilantes de cualquier comportamiento sospechoso. Yo no tome apuntes porque estaba allí para disfrutar, no lo había planeado y seguí la máxima de John Lennon y Paul McCartney (¡Viva la pereza!) “no lo escribo porque si realmente merece la pena no se me va a olvidar”. Ya emergerá antes o después, metafísicamente si hace falta ; )

Es difícil encontrar un negocio más ideal que el de The Coca-Cola Company (KO), con poco capital te da unos flujos de caja abultados.

See's Candies es un negocio cojonudo en el que metes $50 millones al año para que funcione y te da unos beneficios suculentos; pero no es ideal porque si metes $100 millones al año, los beneficios no se doblan con respecto a los del caso anterior.

WB no olvida que en 1965 The Goldman Sachs Group Inc. (GS) le ayudo a recaudar fondos (pocos millones de dólares) para la adquisición de una empresa cuando nadie se los prestaba. La persona de GS con la que negoció murió el año pasado (2009) a los 107 años de edad. Mostró en las pantallas gigantes el documento que acredita esto y comentó como dato curioso que éste es el único ejemplo que conoce donde el primer prestador (GS) no aparece en primer lugar; sugirió burlonamente que quizá GS se avergonzaba de asociar su nombre con el de Warren Buffett. Pulla dulce ahora que es él el primer valedor de GS en estos tiempos procelosos para ellos.

No está interesado en invertir en China porque no le dejan poseer más del 25% de una empresa allí. WB se atribuye 0% del crédito por la jugosa inversión en el fabricante chino de automóviles y baterías recargables BYD Company Limited ( http://hk.finance.yahoo.com/q?s=1211.hk ). Compró el 10%, pidió el 25% y le gustaría haber podido comprar el 100%.

Charlie Munger me decepcionó. Allí se sintió que WB lo admira profundamente y debe de ser porque lo considera un igual en lo que a olfato para los negocios se refiere (que no es poco), pero apenas interviene (10 palabras por hora de media) y cuando lo hace habla de historia, política, tecnología... asuntos en los que manifiestamente no es un experto. WB lo usa para hacer pausas, pegarle sorbos a la Cocacola y engullir algún bombón de See’s. CM tiene a la parroquia ganada y sólo con toser ya hace que la gente se descojone. Su frase favorita es “I’ve got nothing to add” (aproximadamente el 60% de su aportación a la junta), la pronuncia profusamente para jolgorio del personal.  Tenía pensado pillarme en el centro de convenciones su libro “Poor Charlie's Almanack: The Wit and Wisdom of Charles T. Munger” pero lo dejé para mejor ocasión.

Desde este lado del charco, el acontecimiento me intimidó y no preparé ninguna pregunta para hacerla en vivo ni envié nada a los 3 periodistas elegidos por WB para canalizar cuestiones con antelación y más tiempo. La próxima vez esto no será así. Uno de los gerentes de BRK perturba positivamente el tracto intestinal de WB, Ajit Jain. Intervino en la compra de BYD Company Limited y al parecer ha creado una unidad de negocio para asegurar cosas que nadie trata. ¿Cómo valorarías, querido Warren, la prima de la póliza a una aerolínea que quiere asegurarse contra nubes de cenizas volcánicas?