Intentamos medir la productividad de todo: trabajadores, capital, empresas, países y regiones. Es normal que lo hagamos porque, entre otras cosas, los aumentos de productividad están detrás del crecimiento de los territorios, del aumento de la capacidad competitiva de las empresas y dan legitimidad a los trabajadores para exigir incrementos salariales.

Sin embargo, para el caso de la economía española como ocurre con otras muchas, apenas existen estudios sobre la evolución de la productividad de sus ciudades, ¿por qué?, ¿no es interesante conocer cuál es la productividad de nuestras ciudades?

En realidad es todo lo contrario. Sigue leyendo el articulo completo en Sintetia.com