Ante el actual escenario de una inflación baja en Europa y España, puede pensarse que existe un riesgo que acabe traduciéndose en un bajo crecimiento económico y finalmente impacte de forma negativa en la evolución de los mercados de renta variable de la zona euro y de España en particular, esto lleva a pensar si en el contexto actual la baja inflación es más bien una amenaza o una aliada para la renta variable europea. Para poder responder a este dilema deben considerarse las razones de estos bajos niveles de inflación, la evolución del ciclo económico, así como el nivel previsto de tipos de interés en el horizonte actual.

La baja inflación en el contexto europeo se debe básicamente a los bajos niveles de precios del petróleo y de las materias primas, a una evolución tecnológica que incrementa los niveles de productividad de las empresas lo que supone mayor capacidad competitiva de precios para las mismas, a una evolución del mercado de trabajo global suficientemente flexible como para que no se traduzca en tensiones de costes en las empresas. En cuanto al crecimiento económico en Europa si bien es modesto, se está en crecimiento, y la situación en España es aún más favorable. En este escenario entiendo que la clave está en ver que los factores que explican la baja inflación son más fuertes por el lado del coste de los factores de producción que no por el lado de los niveles de demanda, y en este contexto los bajos niveles de inflación van a favorecer una situación en la zona euro de bajos tipos de interés y de política monetaria acomodaticia durante un largo periodo de tiempo que coadyuvarán un entorno favorable para la renta variable.

En resumen, y como respuesta al dilema planteado al principio, es que tenemos una lógica compuesta por un cuadro de crecimiento económico, una baja inflación explicada por una favorable evolución en los costes de los factores productivos, lo que posibilita un entorno de tipos de interés bajos, y que como conjunto da un contexto propicio para la renta variable.