A diferencia de otros activos, el oro no se devalúa ni pierde su valor, sino que ocurre al contrario, pues al cabo del tiempo se revaloriza y aumenta su precio. Es por esto que es una de las inversiones más seguras y que más beneficios puede llegar a ofrecernos. Desde el año 2000, además, su precio no ha dejado de subir, llegando a multiplicar por cinco su valor en los últimos años. El oro es siempre una garantía, puesto que nos ofrece liquidez inmediata en caso de querer venderlo, y asegura que su valor será constante (sino mayor) por mucho tiempo que pase.

Asimismo, es un material cada vez más escaso, por lo que la demanda se mantiene y la oferta está bajando continuamente. Esto implica que su precio seguirá aumentando, puesto que además, al ser una inversión segura y que ofrece garantías a largo plazo, la gente seguirá invirtiendo en él e incluso subirá la demanda. Por otro lado, sabemos que cuando las tasas reales (los tipos de interés) son bajas es cuando el oro aumenta su valor: por esto, este metal precioso es siempre una inversión segura, y más en tiempos de crisis económica. Este periodo de complicaciones económicas, además, convierte al oro en un “valor refugio”, que permitirá la diversificación de carteras de los inversores, tanto profesionales como no profesionales.

Por otro lado, el oro es el único valor que nos protege frente a la inflación y la deflación, por lo que no hay incertidumbre alrededor de esta inversión. No obstante, sí que es cierto que a mediados de 2014 tuvo una fuerte caída, de la que ya se está recuperando. Esto ocurre porque depende del valor del dólar, por lo que si éste sube, el precio del oro bajará. Precisamente por esto, este es el momento ideal para invertir, mientras sigue teniendo valores bajos, podemos invertir en el metal precioso y aprovecharnos de su subida para vender nuestros activos cuando haya vuelto a subir

Esto es lo que aseguran los expertos, que afirman que, sobre todo, no debemos guiarnos por la reciente caída de este activo para pensar que no es una buena inversión. Por el contrario, sigue siendo una inversión segura y cómoda, que nos asegura un alto rendimiento y grandes beneficios en esta época, en la que la gente ha dejado de confiar incluso en este tipo de inversiones, que siguen siendo tan seguras como siempre.

Una vez que nos hayamos decidido, lo más lógico es invertir en lingotes de oro, pero no siempre tenemos el capital suficiente para adquirir grandes cantidades. Por esto, hay empresas, que nos ofrecen una amplia gama de cantidades (y calidades) que permiten que invirtamos cantidades tanto pequeñas como grandes, con la intención de conservar nuestro dinero y tenerlo invertido en un activo seguro. Comprar oro físico, como explicamos, es la mejor opción en este momento, pues es un activo que nos asegura beneficios a medio y largo plazo, y con el que no debemos temer por las fluctuaciones del mercado.  

Fuente: TheGoldHouseOnline