Benjamin Graham fue además del fundador moral del "Value Investing", autor de numerosos artículos y libros, dónde exponía reglas más o menos elaboradas a la hora de detectar valores que cotizaban con descuento de acuerdo a su valor intrínseco.

 
Una de las más sencillas es el  número de Graham, donde mediante una ecuación se relaciona los beneficios por acción (EPS), y el "Book value" de dicha acción siendo:

 
  1. EPS: Beneficios por acción en los últimos doce meses.
  2. Book Value: El valor liquidativo por acción si la compañía vendiera todos sus activos a valor contable, cancelara sus pasivos, y repartiera el remanente entre sus accionistas.

Entre las ventajas del uso de esta fórmula es el uso de información presente, sin tener en cuenta estimaciones futuras o demás elucubraciones.

 

Entre las desventajas, el asumir que todas las acciones son iguales, asi como sus valoraciones, del mismo modo  que no es lo mismo una Iberdrola que un BBVA.

 

Tampoco se filtran empresas por ROE, o niveles de deuda. Sólo se tienen dos variables. El patrimonio neto, y la pasta generada en los últimos doce meses.

 

Despues de filtrar todas las compañías del contínuo resultaron una quincena de valores, de los que fueron eliminados las entidades puramente bancarias, por prudencia a la hora de valorar los activos, junto con Endesa y Iberdrola, al depender de la regulación gubernamental y contar con excesivos niveles de deuda.

 

Estos son los resultados finales:

 
 

Value in Spain. Algo así como Lost in Translation, y con dos de ellas con dividendo de más del 13%...canela en rama...