Creo que probablemente la situación más acuciante a la que se enfrenta la economía europea y que puede acabar influyendo más en los mercados es la de la banca italiana. Hay muchas miradas fijas en el Brexit, y parece que este ha sido el catalizador de los acontecimientos que se están viviendo en el sector bancario italiano, pero me parece que es una máscara. Esta situación viene de hace bastante tiempo ya.

El problema en resumidas cuentas es que a diferencia de léase España, Italia decidió no atajar la vulnerable situación de sus bancos. Se confiaba en que la mejora económica propiciada por uno de los nuestros, Mario Draghi, solucionase el problema bancario. Con los tipos deprimidos (los bancos ganan más cuanto mayor es la horquilla entre el tipo al que se financian y el tipo al que prestan) y con la economía trasalpina en franca desgana esta mejora no se ha producido.

En este momento los bancos italianos tienen el equivalente al 20% del PIB italiano en préstamos malos. Y sólo han provisionado la mitad de los mismos. El esfuerzo de recapitalización alcanza la friolera de 200.000 millones de €.

El problema sin embargo no es sólo financiero. Tras la aprobación de las reglas de rescate, cuando un Gobierno interfiera para evitar la bancarrota descontrolada de un banco, tanto bonistas como accionistas lo tienen que perder todo (es más complicado pero mayormente es así) y a partir de ahí el banco se recapitaliza.

Montepaschi di Siena es el banco más antiguo de Europa, esto ha llegado a los titulares. Es el banco que realmente está en problemas y, llegando al meollo (meoglio en italiano) del asunto es el que plantea el principal reto político. Resulta que en su caso 200000M de € de los bonos que se volatilizarían están en manos de inversores particulares. Si el primer ministro Renzi aprieta el botón nuclear la reacción será totalmente descontrolada. El voluble público se echará en brazos de los populistas que culpan de todo este desastre a la Unión Europea. Para darle más emotividad al asunto, hace pocas semanas se suicidó un inversor particular tras serle aplicado el tratamiento en el rescate de un pequeño banco.

La normativa europea es bastante clara. El Gobierno italiano ha jugado con fuego con la inusitada táctica de la patada a seguir ('qué locos estos italianos eh') y anda desesperado buscando algún vericueto legal para saltarse el espíritu de la ley a la torera (algo así como crear un fondo para resarcir, fuera del rescate a los inversores particulares afectados so pretexto de que les engañaron). Al final lo que puede ser no puede ser y además es imposible, y la recapitalización, sobre todo de Montepaschi se tiene que abordar. En un contexto normal Unicredito se comenta en los mentideros que podría recapitalizarse de forma privada (ojo a los accionistas que hay algún fondo que otro dentro) con la consiguiente dilución y Entesa San Paolo parece que está en mejores condiciones (aunque ha sido castigado igualmente)

El problema es peliagudo. No se sabe de donde va a sacar Renzi el dinero, máxime si la UE no está de acuerdo en el método empleado y la espoleta política está a punto de servirnos una lluvia de spaghetti con meatballs de las buenas. Esto me parece mucho más preocupante para la Eurozona que el Brexit. Veremos si no acaban riéndose de todos los que fueron apisonados en Chipre porque bueno la ley está muy bien menos cuando la cosa se pone muy fea o muy gorda.