El oro es el metal precioso por excelencia y desde la antigüedad está considerado como la moneda de cambio por excelencia, más allá de las monedas fiduciarias que conocemos actualmente. En el entorno actual macro, y con una guerra de divisas desatada entre los diferentes países para devaluar sus respectivas monedas y así conseguir ganar unas décimas de competitividad que no son capaces de ganar por otros caminos, el oro se está conviertiendo para algunos en la única forma de inversión fiable, más que nada porque es un activo tangible. Eso siempre que se invierta en oro físico.

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