Hace un par de semanas leí en el suplemento Negocios de EL PAÍS esta noticia sobre la ampliación de capital de SOS. En principio parecía tener buena pinta una recapitalización de una empresa con graves problemas de endeudamiento, en la cual sus acreedores acuerdan convertir  parte de la deuda y las preferentes en acciones, además de una ampliación de capital dineraria para sanear el balance. Aparte de esto, una empresa competidora (EBRO Foods) toma el 10% del accionariado y además adquiere la división de arroces por 195 millones de euros, lo que algunos interpretan como un primer paso hacia una integración de las dos empresas.

He estudiado el documento donde se explica la ampliación de capital y después que culmine ésta, se cerró ayer, en el caso de que se conviertan en acciones tanto los créditos como las preferentes el número de acciones quedaría en unos 1.134 millones, con un patrimonio neto de unos 944 M€ (0,83 € por acción). La medición de valor que he empleado para saber si, a los precios actuales, la acción está cara o barata es el EV/EBITDA ya que, dada la escasa información que facilita la compañía sobre el desempeño de sus divisiones, me es difícil hacer una estimación del bpa. A los precios de hoy está cotizando a unas 23 veces el EBITDA, frente a un 7,74 que es la media del sector. Ratio que no está justificado, salvo que se prevea una expansión significativa tanto en los márgenes como en el volumen de ventas, ya que la rentabilidad tanto sobre los activos como sobre los recursos propios es muy baja aun siendo generoso con las previsiones.

A esto hay que añadir otros factores cualitativos: primero, el core business de la compañía (aceite de oliva) está formado por marcas con alta cuota de mercado pero por las que no te irías a la tienda de enfrente en caso de no encontrártelas en el lineal y dependiente de pocos y poderosos clientes (las grandes cadenas de distribución), segundo que una parte importante del capital va a estar en manos de las cajas de ahorro (41,37 % del capital y otro 20,62% en manos de los preferentistas) que pueden dar salida a bastante papel y, por último, no le veo la gracia a entrar como minorista a 1 € cuando EBRO ha comprado una participación que le da dos asientos en el Consejo de Administración a 0,5 €.  

Así que no comparto el entusiasmo del mercado en estos últimos días con la acción  que  la ha impulsado desde mínimos un 60%, a saber lo que hay detrás. Qué suerte para los que hayan estado en el ajo. Vamos a ver lo que dura.