Todavía resuenan los ecos de la gran manifestación celebrada en Rio de Janeiro el día 26 de noviembre por parte de la población local -unas 200.000 personas- en contra de la decisión de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, de no vetar un proyecto de ley que repartiría entre sus 26 estados los beneficios en forma de impuestos que generan las explotaciones de petróleo cada vez más numerosas en el país.

Lo que puede en un principio parecer una medida lógica, que es repartir la riqueza nacional entre todos sus compatriotas, no parece ser del agrado de los estados "productores" en beneficio de los "no productores", alegando que la reducción de ingresos procedentes del petróleo, pondría en peligro la organización de eventos tan importantes como el Mundial de Futbol del año 2014, así como los JJ.OO. del 2016, debido al importante desembolso a realizar en infraestructuras y organización.

El proyecto de ley fue aprobado el pasado mes de octubre, pero según las leyes brasileñas, deberá ser sancionado por la Presidenta del país para que se haga efectivo como norma jurídica.

La Presidenta Rousseff se enfrenta ante un grave problema político, que consiste en no perder los apoyos de sus socios en el Gobierno que precisamente son los que controlan los estados más "petroleros", y que ven como una afrenta, la pérdida de ingresos derivados de la explotación petrolífera en sus suelos para beneficio de otros estados menos afortunados.

Ese es el gran conflicto nacional que traspasa lo económico para adentrarse en el terreno de la "justicia social", ya que la idea de la máxima autoridad del ejecutivo brasileño es intentar cumplir una promesa realizada antes de acceder a su mandato con los "pobres del país".

El Gobierno de Brasil -importante país emergente- quiere que parte del dinero que generan las explotaciones de petróleo del Sureste de la nación se destine obligatoriamente para la educación -con la construcción de nuevas escuelas- y la sanidad, en un país que ya ronda los 206 millones de habitantes,  manteniendo todavía una tasa de pobreza que supera el 21%.

Las interrogantes son muchas, entre ellas...¿Se puede políticamente repartir equitativamente la riqueza de un país?...¿La celebración de estos eventos deportivos mundiales terminará con "las favelas"?...¿Existen en la actualidad dos mundos económicos en Brasil?... y  ...  ¿Petróleo para todos los ciudadanos?

Agradezco sus opiniones...

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