Hace un par de días, una de esas ventanas al mundo que son las redes sociales, twitter, en concreto, me trajo esta reflexión:  Financial Education: A Job for Teachers or Parents?

 

Como dice José Antonio Marina, "para educar a un niño, hace falta la tribu entera" y también en este caso creo que  es cuestión capital y responsabilidad de todos.

 

En este artículo publicado en Expansión, José Sande dejaba claro que, a tenor de lo visto en la nueva Ley de Mejora de la Calidad de la Educación (LOCME), la educación financiera "se ve empujada al último escalón de las materias optativas", a pesar de la importancia que tiene la materia en una economía de mercado, en la que el individuo tienen que tomar decisiones económicas y financieras constantemente a lo largo de su vida.

 

Otro aspecto destacable y de gran importancia, tiene que ver con nuestra actitud frente a la crisis y la convicción de que sólo podremos salir de esta y crear un mundo mejor si, uno a uno, entendemos la necesidad de comprometernos, de tomar riesgos, de esforzarnos y de asumir la parte de responsabilidad que nos toca, puesto que nadie vendrá a sacarnos de esta. Esta visión de las cosas que comparto plenamente, es la visión de aquellos que han entendido que el sistema somos todos y que no hay derechos sin deberes. La corriente emprendedora y empresarial es savia que debería inculcarse, no solo a la nuevas generaciones, sino también a las antiguas. O salimos nosotros, los que ahora estamos en la plenitud profesional y vital o no salimos, por muy preparadas que vengan las generaciones futuras. Si esto no está claro en casa, en la empresa o en el colegio, de nada sirve saber cómo se liquida el IRPF o cuáles son las caracterísitcas de una acción preferente.

 

Siempre he estado convencido de que el asesor financiero tiene un papel relevante en todo esto. Mi punto es que asesores bien formados y bien alineados con los intereses y los plazos de sus clientes, generan inversores mejor formados, más exigentes, en un círculo virtuoso que tienen a mejorar la cultura financiera de una sociedad.

 

Y qué decir de la inteligencia colectiva y del papel de las redes sociales ( Unience es un claro ejemplo). El acceso a la información y la toma de decisiones, avalado por la reputación, diversidad y experiencia de los que conversan y comparten es, sin duda, una fuente de educación financiera importantísima.

 

Dando por sentada la importancia de la educación financiera, mi pregunta es: en vuestra opinión, ¿a quién corresponde?