El pasado lunes, una periodista de La Voz de Galicia, se puso en contacto conmigo para pedirme un artículo acerca de la crisis por la que atraviesan los mercados financieros y la economía mundial. Según me dijo, mi contacto se lo había dado un tal Sr. Santamaría, al parecer, colega del sector. Estaban buscando un enfoque distinto e independiente y este señor pensó en Abante y en mí. Esto es lo que hice para ellos: Líneas de defensa y cortafuegos "Cuando de apagar un incendio se trata, podemos atacar directamente el fuego, eliminando el calor o sofocando el combustible. El método directo parece especialmente útil en los primeros momentos del incendio, sin embargo, cuando éste se descontrola, hay que recurrir a los métodos indirectos, principalmente, las líneas de defensa y los cortafuegos. La adquisición de Merrill Lynch y de AIG, la prohibición de ventas al descubierto y la dotación del fondo de salvamento, otorgando plenos poderes a la FED para actuar, han sido métodos indirectos (frente a las inyecciones de liquidez y a las rebajas de tipos) que, en mi opinión, han permitido por primera vez tener la iniciativa en la lucha contra el incendio financiero que desde hace un año vivimos en todo el mundo. A esto hay que unirle que, poco a poco, sin hacer demasiado ruido, el precio de la vivienda, subyacente último de todos los préstamos apalancados y los vehículos estructurados y epicentro de la crisis, comienza a estabilizarse. Es precisamente todo esto lo que interpretó el mercado el viernes con una subida histórica en las principales plazas bursátiles internacionales. Lo que puede ocurrir en los próximos días es impredecible. Parece probable que sigamos conviviendo con una volatilidad alta y que siga purgándose el sistema con alguna nueva mala –pero menor- noticia de compañías financieras. Como inversores, todos lo somos, tenemos que seguir tomando decisiones. No hacer nada respecto a la situación precedente, es una decisión. Tenemos una visión cartesiana del mundo y nos creemos a pies juntillas que es posible separar la razón del corazón. Esto no es así, como están demostrando los últimos avances en neurobiología, dando lugar a una nueva visión de la racionalidad (o, mejor, de la irracionalidad) de las decisiones económicas. Lo que sí es posible es comprobar como, justo en los momentos de máximo estrés, los mercados rebotan (la alternativa sería volver al trueque). En vez de vender, si su perfil de riesgo, su horizonte temporal, su situación financiera y su cartera actual lo permiten, ¿por qué no compra bolsa?" Artículo publicado en La Voz de Galicia el martes, 23 de septiembre de 2008