Que la comercialización de productos financieros a través de las oficinas bancarias está en crisis en España, nadie lo pone en duda. Otra cosa es que el sector de la asesoría financiera consiga aprovecharse de esta crisis para aumentar su cuota.

 

Las razones de esta afirmación son tres principalmente: La “ cultura de oficina” del consumidor español está muy arraigada. Pese a que una gran parte de los clientes están descontentos con la asesoría que en los últimos años sus bancos y cajas les han prestado, la mayoría de ellos no han conocido otro sistema de distribución financiera alternativa y les une lazos históricos y casi emocionales a la ventanilla de las entidades financieras, especialmente en los clientes de más edad.

 

La segunda es el escaso conocimiento de los asesores financieros en la sociedad española. Prácticamente este sector no existe fuera de las 5 grandes ciudades españolas y la difusión social que hacen sus órganos de representación es muy escasa.

 

Por último, hay que reconocer que falta mucho camino por recorrer en el terreno de la profesionalización y formación en la asesoría financiera, que en muchos casos, los consumidores asimilan al `chiringuito financiero´.