De toda experiencia hay que obtener una enseñanza, y más cuando la experiencia ha sido una crisis de crédito y la economía española se ha visto más afectada que la de otros países desarrollados.

Hay múltiples razones para esta diferencia contra-competitiva pero una muy importante es que en España existe un altísimo nivel de crédito oculto.

No me refiero a dinero negro sino al crédito que toda empresa proveedora hace a sus clientes y que lo obliga a ser dinero-dependiente de los ‘camellos financieros’ que son los bancos.

¿Cómo es posible que las empresas españolas sean tan dependientes de las líneas de crédito bancarias? ¿Están todas en fase de expansión ‘agresiva’ y requieren de crédito para hacer frente a los gastos?.

La solución la saben todos, forzar por vía reglamentaria y judicial la reducción de los periodos de pago a 30 días máximo y que la administración también cumpla esos términos. ¿Por qué no se habla de esa 'reforma'? Tanto hablar de la reforma laboral pero resulta que nadie habla de una medida que salvaría muchas empresas, puestos de trabajo y quebraderos de cabeza futuros (amén de igualarnos en algo a nuestros compañeros europeos).

Evidentemente hay ganadores con esta situación, empezando por la propia administración pública y siguiendo por las entidades financieras que consiguen buenos negocios y clientes ‘fidelizados’ y terminando por las empresas con poder abusivo frente a sus proveedores.

Espero que dentro de las múltiples reformas estructurales que nos obligarán a hacer desde la Unión Europea para seguir considerándonos sus amigos incluyan este tema. Quizás así nos convirtamos en un país serio en el que sea tan fácil pagar como cobrar.

Si la administración puede embargar la cuenta de un ciudadano para cobrar una multa impagada, ¿porqué no puede una empresa conseguir el embargo de la cuenta de la administración para cobrar una factura impagada?