Allá por el año 2000 tomé la decisión inversora que, por aquella época, fue la decisión inversora de mayor importe que había tomado… y de mayor riesgo.

Supuso la compra de mi vivienda habitual con hipoteca. Decisión inversora para toda la vida y apalancada.

Alguno puede pensar que se trató de una decisión inversora inevitable. Pocos pueden objetar que se trató de una decisión inversora para toda la vida, apalancada y con abono de impuestos por anticipado (Transmisiones Patrimoniales, Actos Jurídicos Documentados, notaria, registro, comisiones bancarias, etc.).

En el año 2011 volví a tomar otra decisión inversora para toda la vida, apalancada y con abono de impuestos por anticipado (proporcionalmente inferior a la compra anterior).

Esta decisión inversora fue: Una vez abonada la hipoteca inicial constituí nueva hipoteca para comprar activos de renta variable.

¿Era la primera decisión inversora inevitable y la segunda evitable?.

¿Fue la primera decisión inversora de menor riesgo que la segunda?.

En ambos casos fueron decisiones inversoras para toda la vida.

Nota: El valor nominal de la primera hipoteca resultó ser algo menor de la mitad de la segunda. La vivienda habitual ha seguido siendo la misma.