Recuerdo aquel anuncio de Gallina Blanca en el que se nos decía que en la cocción de un determinado plato teniamos la opción de cocerlo o bien enriquecerlo, es decir, darle un toque adicional para que el resultado sea más apetecible.

Este mensaje, aplicado a nuestras inversiones, nos daría dos tipos de inversones: los que cuecen las inversiones y los que las enriquecen.

Si cocer una inversión es no añadirle valor a las mismas, estoy interesado en conocer que ideas pueden hacer enriquecer las inversiones y así disfrutar de un resultado mejor.