Decía el presidente Roosevelt "De lo único que debemos tener miedo es del propio miedo".

Pues bien, el tan esperado mensaje de la Reserva Federal de ayer nos mostró un tono dovish que acompañaba a su decisión de mantener tipos. Con este sesgo menos tensionador, Yellen vuelve a mostrar que en sus decisiones no mira sólo a los números de la economía americana sino que analiza las consecuencias de sus decisiones sobre los desequilibrios financieros mundiales y , en especial, sobre el continuo movimiento de salida de flujos desde los paises emergentes hacia el bloque desarrollado. El miedo de la Reserva Federal a un recrudecimiento del escenario en agosto ha sido la clave en la decisión. Este miedo preocupa ,evidentemente, pero es señal de que Yellen pone un suelo a la evolución de los activos.

La lectura del mercado ha sido tibia, con bolsas en ligeras caidas y bonos al alza por cuanto se confirma un escenario global de menor crecimiento. Sin embargo, creemos que la noticia es positiva para los activos de riesgo porque sigue mostrando que los bancos centrales están dispuestos a soportar el mercado con un periodo largo de tipos bajos y de expansión monetaria, contando como aliada a la escasa presión inflacionista.

Una vez más se demuestra que las decisiones de inversión deben analizarse desde una perspectiva global y que el poder de China, aunque sólo sea por su importancia en la función de reacción de la Reserva Federal, sigue creciendo.

A medio plazo, seguimos creyendo que este entorno presenta oportunidades en activos de riesgo si vencemos... el miedo al miedo