En primer lugar, muchísimas gracias a quienes habéis hecho que me sienta "importante" con mi primer artículo, bien comentando, bien compartiendo o simplemente leyéndolo. ¡Ha sido un comienzo genial, MUCHAS GRACIAS!

Aventurándome en el mundo de la economía, recuerdo haber parado en la 3ª planta de una librería, mirar varias veces de arriba abajo, de suelo a techo y darme cuenta de la cantidad de borracheras económicas con hojas. Conclusión: si me aprendo los libros de memoria seré un gran economista o inversor...

Dudo mucho que esto de la economía, de los principios, teorías y demás menesteres de "la pela" se base únicamente en aburridos libros que muchos de ellos son ilegibles porque más bien entiendo que son de consulta. Estoy dispuesto a demostrarlo:

Primeras inversiones

Recuerdo de pequeño que mis padres me daban 500 pelas para toda la semana. Desde mi punto de vista era poco dinero, pero claro, no había más. Con quinientas podía comprarme 10 paquetes de cromos y estar en ventaja con mis amigos, pues en el pueblo sólo yo podía comprarlos ya que practicaba natación en uno más grande y, por tanto, con quioscos a diferencia del mio.

Yo lo que buscaba sinceramente era un balón de fútbol, así que puesto que mis amigos no podían comprar cromos, les vendía los míos a un precio algo superior al inicial (50pts.>75pts.): ¡25pts. de ganancia! Así fuí obteniendo rentabilidad y sumando monedas al ahorro, lo cual me hacía pensar que el balón estaba cerca...

Se acabó la moda de los cromos, bajé los precios para vender todos aquellos que había comprado y poco a poco estos "pequeños inversores" fueron perdiendo interés por ellos, pues llegaban las canicas y averiguad con qué empecé a hacer negocio. Si os preguntáis si dejé de lado los cromos es que no, pues a largo plazo valdrían algo cuando volviese la moda. Todo es cíclico y es cuestión de adaptarse.

Aprendí algo: DIVERSIFICACIÓN EN LOS MERCADOS

No es cuestión de vicio

Con el paso de los años fui creciendo como es lógico y progresando en estos pequeños negocios. Claro que mis amigos de tonto tenían poco, así que centré mi ímpetu economista en mi propia oikos, como dirían los griegos. Y es que "oikos" es casa y economía "la ley de la casa", es decir, la ley de saber administrar bien tus bienes, conservarlos y saber usarlos.

Imaginadme con 16 años. Neuronas a explotar e invirtiendo las pelas en profilácticos. Cada buen rato de 20 minutitos (si llegaba...) eran casi 1,50€ en plastiquitos así que debía lidiar entre dos grandes fuerzas: la fisiológica, más instintiva, y la racional, más centrada en la norma y en los principios de la administración económica personal.

Casualmente, con el paso de los años, caí en la cuenta de que a veces un inversor debe lidiar con estas dos fuerzas, tener psicología dura, aguantar y madurar ideas que no le lleven al "gatillazo" emocional y, por tanto, a la pérdida económica. Es fundamental saber equilibrar y decidir.

Aprendí algo: CONTROL PSICOLÓGICO

Trampas por todos lados

La cosa se pone seria. Voy avanzando, creciendo y progresando en mis cuentas. También en mis reflexiones. Ahora mi objetivo fundamental, con casi 28 años es obtener el máximo rendimiento de mis ahorros. Tengo consolidados unos principios y necesito explotarlos, ver que funcionan y, lo más importante, comprobar que casan con los mercados y el mundo real.

Hace poco el Gobierno aprobaba una nueva reforma fiscal... ¡Otra trampa! Un impedimento (o ventaja, según se mire) para mis ahorros, para mis gestiones y para mis resultados. La vida económica, a mi entender, está llena de baches no sólo legales, sino también estructurales. Es lo que he venido a denominar como estructuralismo económico y que prometo explicar en mi próximo artículo. ¿Que qué es el estructuralismo económico? Suena grave. Pues bien y simplificando: la propiedad del sistema económico para crear estructuras de sustentanción variables, ¿o es que acaso todos los edificios tienen cuatro pilares?

La idea fundamental es adaptarse al nuevo edificio, a su nueva forma y tratar de guardar en él nuestros ahorros, tratar de moverlos, cambiarlos de lugar y forma y conseguir, si es posible, crear nuevas estructuras que permitan nuevos juegos o movimientos económicos: nuevas estructuras. Infinitum.

Aprendí dos cosas: ADAPTACIÓN Y PROGRESO

Humanismo, luego cuentas

En mi primer artículo comentamos que la necesidad de acercar a las aulas algunas pinceladas sobre economía familiar y personal era una asignatura pendiente de muchos sistemas educativos, especialmente el europeo. Sinceramente no es necesario, pues freir el cerebro de los más pequeños con teorías extranas sería como hacer una declaración de amor en álgebra.

Nuestro cerebro está más que preparado para elegir, para coger un todo o un nada, una parte o el resto de aquello que necesitamos o no queremos y, por tanto, es capaz de diversificar entre diferentes aspectos. Algo que acertadamente se ha ido trasladando al mundo de la economía, el cual muy selectivamente se mueve a conveniencia de cada uno. Diversifica digamos. Es algo fundamental que merece ser la base de mi entender en finanzas.

Claro que a veces, con tanto número, tantan ansia y tanto afán de éxito, el cerebro colapsa y nos hace tomar decisiones más acorde con nuestros sentimientos, llevándonos incluso a caer en la fobia de perder. Por eso el control psicológico conforma parte de lo que a mi entender son los primeros ladrillos de un sistema de gestión económica.

Y por si fuera poco no todo depende de nuestra infinita mente, las Leyes, Reformas y demás entresijos gubernamentales regulan, cohíben o benefician nuestros objetivos, por lo que adaptarse (que debe ser ya un problema menor) es también uno de los pilares de la gestión.

Finalmente el progreso, como valor fundamental del inversor, es la parte que, aunque menos peso tiene, más afecta al buen quehacer de lo que pretendo ser: inversor.

Ismael López

Pirámide de gestión económica