Fase 1. Capullo integral

Recuerdo haber tenido una tarifa de internet móvil que no usaba. Sinceramente "me encantó" ver cómo con el paso de los meses ésta se fumaba mis pequeños ahorros, pues pagar casi 45€ todos los meses por algo que no utilizaba era bastante atractivo. ¡Qué ironía! Lo mejor de todo es que me importaba poco y me daba pereza tener que llamar a los de atención al cliente (tan amables) para en dos minutos cursar mi baja. Así que reaccioné y por fin di el paso.

Fase 2. Con un libro me hago rico: Padre rico, Padre pobre

Uno de mis jefes, acomplejado donde los haya, le dio por hablarme de economía y sus "perfectos" planes para convertirse en un rico integral: adquirir propiedades con hipotecas a largísimos plazos que ni sus nietos pagarán, pasivos financieros que cubriría (si todo va bien) con el aquiler de los mismos. ¿Su Biblia? Pues este libro: Padre rico, padre pobre.

En un viaje de trabajo, de estrés continuado durante tres meses fuera de casa, leí el libro. Sinceramente me llevé muchas sorpresas porque lo único que saqué en claro es que los europeos no tenemos educación financiera, que somos unos paletos de la economía y que siempre ha habido dos grupos sociales: los ricos y los pobres. Cuando el Kiyosaki terminó de escribir esto, se fumó un puro de 8.000 mil pelas y se quedó tan a gusto. Mentiroso.

Todo esto cierto es que me dio una visión distinta de las finanzas, pues me hizo plantearme mi situación económica a corto plazo para evitar tener tantísimos pasivos financieros como los del módem que no usaba y, por otro lado, descubrí en tales páginas algunas pautas de organización y estructuración económica y personal. Ahí si le doy las gracias al autor. Por cierto, no encontré en el libro la forma de hacerme rico...

Fase 3. La cuenta la vieja

Lo que si tenía claro es que después de llevar 4 años trabajando como funcionario, cobrando mi salario (poco, pero constante...) no había conseguido ahorrar ni un solo euro, es más, tenía un montón de deudas derivadas de tarjetas de crédito e incluso de un préstamo que tuve que pedir.

Todo esto me obligó a tomar decisiones. Conformé mi comité ejecutivo, reuní a mis accionistas y desarrollé (por escrito) unas líneas generales de actuación a cumplir mensualmente, trimestralmente, semestralmente y anualmente. Todos estuvimos de acuerdo pues el comité ejecutivo estaba formando por mí mismo, lo mismo en cuanto a los accionistas: yo mismo.

Papel en mano. Bolígrafo y a darle forma a mi nuevo plan. La única condición era cumplirlo a rajatabla, costara lo que me costara.

Fase 4. Mi plan genial

Y conseguí eliminar mis pasivos, refinanciarme y ¡ahorrar!, así que visto los ahorros decidí invertirlos, obtener una rentabilidad por los mismos. Según mi abuela "no te puedes morir rico, ni con dinero, eso es para gastarlo en vida, no para ahorrar" y bien caso la hago porque no lo ahorro, sino que mi proyecto ahora es invertirlo, moverlo, obtener más y, si cabe, darme un capricho.

Así que en esta tesitura, me uní a UNIENCE, con la idea de compartir las mías, de escuchar, aprender y darme cuenta de que cientos de personas también leen las páginas color salmón que tan genial quedan viajando en Metro respecto a los demás.

Espero que con vuestra ayuda, vuestras ideas, críticas y comentarios, así como con vuestros posts, pueda aprender, enseñar y compartir. ¡Gracias a de antemano a los que comentéis mi primer artículo!

¡Ah se me olvidaba!, mi plan genial: Proyecto 2014.pdf

Ismael López